Madrid, España.
“…En una palabra, todos los secretos de un escritor, todas las experiencias de su vida, todos los rasgos de su espíritu, están patentes en su obra, y sin embargo exigimos comentarios críticos y relatos biográficos. La única explicación de ese crecimiento monstruoso es la necesidad de matar el tiempo…”.
Orlando. Virginia Woolf.
Mundo Pagano. 1:30 hrs. AM.
Sonidos delirantes y jadeantes llegan; el humo del cigarro, la tragedia humana susurrada en vahos enmarañados y malezas muy altas, el hervor de la humanidad mojada rota en pieles y lenguas, las severas bocanadas aparecidas como causa, dolor y consecuencia. Todo fue pulcro, aún desde el brote tierno del adiós...
Capitulo I “Dolor”
...
__ Qué mierda puedo decirte, Pamela... Después de tanto tiempo de sabernos que lugar ocupamos en nuestro pellejos y en nuestros corazones, no me pidas indiferencia por tu partida...
__ ¿Estarás bien, Adrí?...
__ Quién sabe...
__ ¿Nos volveremos a ver?
__ No lo sé, pequeña... Mañana será un nuevo día. No puedo darte esa promesa, no es cuestión de lo que aspiremos a decirnos hoy...
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__ Me gusta eso de ti, Flaco. Tu honestidad con la que me presentas tu vida.
__ Eres hermosa, mujer. Y lamento de verdad tu decisión. Siempre supimos que este lenguaje nos podría herir. Y una vez más, lo he hecho de nuevo. He sido un veneno, un veneno untado en tu alma...
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__ No digas eso, Adrí... Nuestras culpas no existen, no esta noche. Simplemente otórgame la mitad de lo que anhelo; una danza real y mis labios contentos de vivir. Nuestra culpa es la delicada cortadura que existe entre el bien y el mal... Yo soy la única responsable por lo que siento, no existe alguien más... Y en cuanto a mi alma, por ella no te preocupes, amor, ella sanará después de un tiempo, y cuando eso suceda, te recordaré precioso, te recordaré sin rabias, sin amarguras, sin dificilísmos, sólo tú despojado de todos los venenos que dices tener.
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__ ¿Sabes lo que más entristece de todo, pequeña?
__ No lo sé, dímelo...
__ Es mi alma... Es mi alma que habla con esa vibración silenciosa que roza otras almas humanas... Hay gente que me ha dicho que soy un hombre extraordinario y que he sido lo más maravilloso que les ha sucedido en sus vidas... Y también sé, que se las he arruinado.
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__ Tu veneno es el caos, amor... ¿Cuánto tiempo más sucederá para que entiendas, con la mente y con el corazón, que aquellas almas que dices rozar, van quedando presas en las mallas invisibles de tu espíritu?... ¿Te has hecho cargo alguna vez de esa prisión? Así es Adrí, amor mío. Desearía romperte la piel con mi navaja, sacar de tus vísceras todos esos amores presos y dejarlos a un lado; ¡¡Que se pudran!!, ¡¡Que se mueran!!, ¡¡Que desaparezcan!! ¡Desearía romperte el culo a patadas y romperte además la cara! mano a mano, puño a puño, fuerza a fuerza, ¿Y sabes porque, precioso mío?... Porqué después de eso, no queda nada. Nada!!!
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__ ¿Me odias, mujer?
__ Si yo te odiara mi odio te lo daría ahora; en la carne, en las palabras, en tus alientos. Si yo te odiara, Adrí, amor mío, mi odio te lo daría como cualquier mujer hecha mierda que jamás perdona su desdicha completa… Y bien que sabes de lo que hablo. No, Amor. No te odio. Odiarte sería odiar lo más hermoso de mi vida.
__ ¿Y por qué tus deseos?
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__ ¿Sabes lo que es un capullo, Adrí?
__ A dónde quieres llegar, Pamela...
__ Un capullo es el envoltorio de una vida inmadura que espera su tiempo para nacer...
...
__ No hagas esto, mujer...
__ ¿Y sabes lo que es un nicho?...
__ No es bueno que sigas...
__ Un nicho es el capullo de los muertos que jamás saltará a la vida. Tú eres para mí un nicho que sólo sabe de amores muertos...
__ No me puedes culpar por no amarte...
__ No te culpo porque no me ames. Te culpo porque no amas. ¿Cuántas veces, desnudos, desollados, unidos, como las junturas de las carnes en los huesos de las manos, uno acariciando el cráneo al otro, dándonos de conciertos y exactitudes, ofreciéndonos devorar, saltar y entrar una vez más, pues ahí mismo, en esa misma composición, tú no estabas?... Si, amor. Tienes razón. El lenguaje nos hirió. Y está claro... tú carne quedó, pero tú alma, tú espíritu, ausente fueron sus lealtades...
…
__ Tú no me hablas de amor, querida. Tú no me hablas de amar, preciosa mía. Tú no me hablas de éxtasis y un hombre más. ¿Entiendes?... Desde el mismo comienzo de todo sabías de mi trato. Una vez más, me hablas de tus convicciones y tus anhelos, una vez más, te has enamorado del dolor. Perdóname, querida, por lo que digo, únicamente sujeto claridad a tus ojos... No es la carne que besé, fue su miel. No fue su lengua que cacé, fue su alma que rodó en mí garganta. No fueron sus dedos que reventaron mi piel, fue su jadeo que cayó en el pellejo delicado de mí oído... ¿Enamorado de mis muertos? No seas cruel, princesa mía. Mis muertos duermen cada noche conmigo... ¡Mierda!... ¡Fui yo quien los envolvió en mortajas de trigos y los dejó hundidos en sus despojos sobre mi tierra dolorida! ¡Fueron mis manos las que cavaron y que luego desgranaron las vísceras de sus ausencias!... Y tú dime, ¿Qué sabes de ello?... Otra cosa, mariposa, mis amores; todos mis amores, son historias narradas para que nunca olvide lo que he sido. Y claramente, querida, a esta bóveda nadie más que yo y mi alma entra.
...
__ No quise heriste, Adrí.
__ No la has hecho, princesa mía...
…
__ Mierda!!, ¿Qué nos sucedió para llegar a esto?... ¿Fue la lucidez de los últimos días?, ¿Fue nuestro amor a medias?, ¿Fui yo?, ¿Fuiste tú?, ¡¡¿Qué Mierda fue?!!
__ Si lo dejamos en la recolección de todos tus argumentos, y le agregamos, nuestra escasa fe... ¿Sería lo justo?
__ No amor, sería la realidad, la experiencia vivida, el mundo que no tocó vivir...
__ Nuestra verdad.
__ Cuestión fe.
__ Nuestra verdad...
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__ Dame un cigarro.
__ Tú no fumas, pequeña…
__ Quiero hacerlo.
__ Como quieras.
...
__ ¿Te acuerdas cuando nos conocimos, Adrí?
__ Absolutamente.
__ Te hablé, me hablaste. Nos miramos encadenándonos de pupilas para no caer al vacío. Bailamos Depeche, tomamos ron, decidimos salir, me dedicaste la estación del tren. Tomamos un taxi, llegamos a mi departamento, abrí mis piernas y entraste ungiéndome entera... Nunca supe si en verdad me bebiste de a poco o me tragaste completa... Son algunas de las cosas que pensaré apenas comience el viaje sobre la carretera.
__ Acabamos 4 veces, cariño...
__ Lo sé.
__ Escuchamos dos veces el mismo CD de Depeche Mode. La mañana llegó, nos quedamos dormidos y despertamos inquietos pensando que algo maravilloso nos sucedía...
__ Y así fue.
...
__ ¿Qué te gustó de mí, Adrí?
__ Eres hermosa Pamela y bien lo sabes... Me gustó como me miraste, como sorprendiste mi vista casi perfecta. Esa noche no hubo nadie más que no fueras tú. ¿Lo sabías?
__ Si, siempre lo supe...
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__ Fue en este mismo lugar.
__ Aquí mismo, cariño.
__ Me gusta tu cuello. La textura de tus huesos, tus pecas, tus dos lunares atrapados en la cerviz.
__ ¿Te gustan mis tetas?
__ Manjar de dioses, preciosa mía... jarabe a mi boca.
__ !!Mierda, Adrí!!! ¡¡Te extrañaré!!!
__ ¿Y qué chúcha celebramos entonces, mujer?!!!
__ Ya lo dijimos, amor mío. Nuestra partida, nuestra vida, el perjuicio que nos dimos, los buenos momentos, los malos también. Celebramos la honestidad de todo; tu fe, mi fe, tu vida, la mía. El amor y el desamor... ¿Qué más?
__ ¿El tiempo juntos?
__ Fue maravilloso, Adrí.
...
__ El tiempo nos consagró, pequeña. Seguir juntos es sacrificar nuestra marcha. Cantaremos venganzas y también ternuras... Y ya lo dijiste, mujer... después de esto, no queda nada. Nada!!.
__ Horror de horrores, Adrí, precioso mío.
__ No preciosa. Esto no es poesía, no es metáfora, no es una inspiración aventurera. Esto es vida, esto es pena, esto es dolor... Y el dolor, hermosa mía, es la rastra de todos nuestros sentidos rotos en la carne; la luz del alma, preciosa mía...
__ ¿Pintaremos acuarelas, Adrí?
__ Todos los días de nuestra vida...
__ ¿Y si dejamos de hacerlo?
__ Entonces, nunca hubo luz…
...
__ Antes de que quedar obsoleta por cantidades de ron, necesito que me des algo...
__ Lo que quieras, cariño.
__ Bésame.
Tomé su rostro con la suavidad de mis dedos, con la prudencia de mis memorias y fui espolvoreando sobre sus carnes el manantial fresco de mi boca; labio a labio, uno a uno, orilla a orilla... pues el susurro de mi aliento atrapó equívocas heridas, jadeando el encierro de sus carnes calmé entonces su nerviosa y ansiada conquista. Respiré en su boca y ella en la mía... Entera mi lengua rodó una vez más sorbiendo cada pedazo de sus híbridos sabores mientras mis manos más fuertes, más enérgicas, la reducían. Nuestros pellejos sudaron aún más, humedecidos entonces, cuellos y hombros, probamos de sus ácidos y dulces resabios, extractos de un alma cuando suda. Pero ya me sabes, cariño, tres y medio ron cola, y por muy dolido que me encuentre, igual me ponen caliente... Y así, sin decir más, arrinconados en nuestro territorio VIP, al lado de la boletería, froté mi pelvis contra la tuya. Nuestro juego oculto fue llevar tus manos sobre mi cuello y yo a tu cintura, mientras el vaivén enlazaba mi tieso paquete con tu vientre completo. Duro, delicioso, con los ojos firmes y turbados, atrapándote como la misma noche del comienzo de todo; bebiéndote, tragándote, queriéndote, lamiéndote, como cual amante conspirador que coloca su hombría entremedio de sus piernas. Sí, así fue, preciosa mía, así fue que llegué a ti, rozando tu oído izquierdo con el arpón que te dio mi lengua; suave, húmedo, infatigable, caudaloso, firme, bocanada de un hombre cuando ama a medias. Y todos esa noche en Pagano nos miraron de pies a cabeza, y todos esa exclusiva noche no dijeron nada. Seguramente fuimos la pareja heterosexual perfecta que derrama amor y calentura en medio de la diferencia. Y nada nos importó, cariño. Por primera vez vimos nuestra historia completa y la defendimos de todos esos ladridos que dicen gozar razón; esa puta razón que prescribe todo, esa puta razón de la carne extinta…
…
__ Mierda, Mierda, Mierda, que besas bien, Adrí!!! ... eso lo extrañaré...
__ Tengo mis méritos, Pamela mía.
__ No, amor. Besas bien porque hay miles que supieron de tus labios antes que yo... Eso es experiencia, eso es vivencia perfectamente bien vivida... Eso me gusta, eso me encanta...
__ Ni miles, ni cientos... Solo su buen número.
__ Te conozco, muñeco. A la carne y a la lengua, tú, no le huyes, corazón...
__ Por supuesto que no, amor. La humanidad tiene que saber como beso... ¿Acaso no es simple cuestión de belleza humana?
__ Tú y tus bellezas humanas.
__ Tampoco fanático para andar repartiendo mis labios y mi lengua al mundo... ¡viva el ron!
__ Si amas como besas, pobre corazón!!! ¡Viva el ron!
...
__ ¿Y qué te gusta de mí, Pamela?
Ella ríe con siniestra sonrisa. También hago lo mismo.
__ ¿Quieres la verdad correcta o la verdad a secas?
__ Ambas verdades.
__ Entonces, partiré con la verdad correcta... Me gusta como hablas, como vocalizas, como expresas tus emociones. Me gustan tus manos suaves y tu mirada de niño malo. Me gusta como la gente te observa, te mira, te trata. Me gusta como bailas y como pones tus manos en la hebilla del cinturón, como muerdes tus labios y como instalas tus hombros para besar.
__ Ah mierda, no sabía eso... ¿Y la verdad a secas?
Una vez más Pamela ríe con maldita sonrisa, toma un sorbo de su vaso y luego apunta sus labios a mi oído izquierdo, refregándome empapado el secreto sobre el pellejo de mi oído.
__ Me gusta tu paquete, tu mirada de caliente, me gusta como me punteas y cuando me follas por las mañanas... me gusta cuando susurras a mi oído y me dices “perra mía, eres mi puta perfecta, me gusta darte, me gusta follarte… Si, cosita mía, ahora aprieta, ahora suelta, ahora aprieta, ahora suelta...”
Sostengo el copete, bebo dos sorbos de una, Pamela sonríe, y nada más queda. Apunto mis ojos al cielo y luego a Pamela. Muerdo mis labios y nada más queda que reírnos de su verdad completa.
__ El ron te ha dado un fuerte juicio sobre mi práctica sexual, cariño.
__ Que mierda importa, Adrí. Mañana no estaremos, mañana te dejaré y tú harás lo mismo...
Callé. Y callé con mi destino y su destino cruzado por un momento en mis ojos, defendiéndome del asfixiante viento, sólo le vi pasar.
__ Quiero que me prometas, Adrí, que de esta noche florecerá algo porqué escribir. Quiero que me prometas que muy pronto, sin oírte, sin saberte, sin tocarte, te averiguaré y me harás volar con toda la extensión de tu alma... me tocarás sin hacerlo, me besarás sin mojarme, me amarás sin creerlo, me abrazarás sin pactarme... Si no he de verte nunca más, quiero elevarme y respirar en tu boca el manjar cotidiano de todos los sueños que me hiciste tocar...
__ Es una promesa, princesa mía. Prometo soltar mi voz, con la mente y con el corazón, apenas hunda mi verbo a la vida íntima, prometo llevarme esta noche a la confesión de un alma que tiembla, recolectar en ella, los aromas, los colores, las sinfonías y el tallado del vientre, prometo extender mis cantos y no estropearte, prometo hablarte con un corazón limpio que muerde su hambre...
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__ Bésame una vez más, amor.
Su boca en la mía. Su lengua rodeándome entero; cazando el despojo de la angustia, sujetando panales y esa luz tan brava del alma mía. ¿Duele?, ¿Quema?, ¿Toca?... Ahora recoge mi caída y conviértela en polvo, Pamela mía, mal amada, el veneno; mi plegaria...
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__ Alguna ves, princesa ¿Te has sentido orgullosa de mí?
__ Cuando limpio tus mejillas, por supuesto que sí.
__ No hablo de pequeñeces, cariño... hablo de vida.
__ ¿Recuerdas cuando fuimos a Forestal?, ¿Cuando nos sacaste a Fabián y a mí a tomar las fotografías a las animitas que querías tener? ¿Esa misma noche en la que casi perdimos la vida entre balazos de narco?
__ Si, la recuerdo.
__ Llegamos a una esquina de una pequeña rotonda. Le pediste a Fabián detener el auto. Bajaste. Fumaste un cigarro y luego caminaste un par de pasos. Cortaste una flor y la dejaste metida en la reja de una casa hecha de madera. Dos perros ladraron, volviste, tus ojos lloraban. No dijiste nada. Ni una sola palabra. Tomé tu mano y Fabián también lo hizo. “...Cuando he amado y ese amor se ha ido, siempre dejo flores que nunca encontrarán. Es mi rito fúnebre. Es mi amargo ejercicio” nos dijiste y luego caíste sin vergüenza a nada... Orgullosa de ti, Adrí, amor mío. Verte hombre completo entumecido por lo que has vivido.
…
__ Es verdad. Esa noche dolió... pero ya pasó...
__ Si, cariño, hace rato pasó.
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__ ... ¿Y tú de mí, Adrí?
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__ Fue para el cumpleaños de Alejandro, cuando me pediste que fuera por ti al hospital después de mi pega. Te esperaba sentado en la sala común del Van Buren, a un costado de la entrada principal. Dos mujeres lo hacían de la misma forma al extremo de la habitación. Se veían desesperadas, dolorosas, como si la angustia les devorara cada aliento, cada tejido de sus cuerpos. Al rato apareciste, te sentaste al lado de ellas, les tomaste las manos, acariciaste sus mejillas y les diste la mejor noticia seguramente de sus vidas. “No fue tan grave la caída, sus santos patronos lo cuidan, resultó ser un hombre muy fuerte” les dijiste con la ternura atrapada a sus vistas mientras yo sólo te miraba. Recién ahí supe porque te admiraba tanto, preciosa mía... No era tu condición de cirujana, Pamela querida, ni menos, tu súper pega guau de importante. Pues ya me acostumbré al sonido del beeper y a las salidas de emergencia a eso de las tres de la mañana. Nunca te lo he dicho, cariño, pero creo que es prudente confesártelo ahora... Es tu verdad, no es tu circunstancia. Es lo que está en tus manos y en tu voz; signos visibles de los más hermoso que abraza tu vida. Es lo que está en esas mallas invisibles que bien explicas; del dolor más brutal, preciosa mía, sacas su luz y lo apaciguas. Eres bella, mujer, bella del alma. Mirarte es una oración fuerte y dura; veracidad en tu juicio y locura en tu espíritu... Verte en esa condición, únicamente me obliga a adorarte...
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__ Mierda!! Mierda!! Mierda!!
__ Sí, preciosa, mía. Mucha mierda nos queda por vivir.
__ Sólo los grandes y los limpios de corazón hablan con palabras tan bien hechas...
__ Hay tanta maleza por cortar que mi corazón se ha acostumbrado a su aspereza... No sería justo sacarla, pues ella es parte mi verdad...
__ Dueles, precioso, Adrí, dueles ¡¡Tanto, tanto, tanto!!!
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__ Es mi veneno, mi puñal; la condena de mi alma...
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__ ¿Cómo eras cuándo sonreías, Adrí?
__ Como un recién nacido cosido al pezón de una madre nueva…
__ ¿Cómo eras cuando me amabas?
__ Como un puñado de arena que cae y se disuelve completo... como un diente de león que vuela apenas revienta su raíz en su flor.
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__ Mi boca se seca y mis ojos arrancan justicia por si mismos, horror de horrores, Adrí, amor mío!!!
__ Descuida, preciosa mía, también he tomado el mismo camino.
__ ¿Es una espera inútil?
__ Morirás de fatiga...
__ Pues ya no sería por tu veneno...
__ Tu fatiga; mi veneno. Tu espera; cal a tu carne...
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__ ¿Qué harás con tus días?
__ Quisiera alejarme de la tierra y salirme de ella, habitar un planeta extraño hecho para mí; beber de sus venas, morder sus cosechas, chupar el pezón de la noche y acostarme en sus blandos polvos, entrometiendo en las médulas de Orión, agrupando mis cinco puntos cardinales... para luego volver a la tierra y empezar otra vez...
__ ¿Como Frost lo hizo?
__ Es parte de mi vida, fragmento de mis cinco espíritus reservados en mis huesos...
__ El cultivo de todos los venenos que dices tener...
__ No, preciosa mía, mi veneno está en la mente, no el corazón.
__ ¡Horror de horrores una vez más, Cariño!
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__ ¡Mierda! ¡Déjame ir, Pamela mía, quita el ruego de mi carne y da razón a tu locura! ¿No es, acaso, la inmolación del alma insistir una y otra vez en las esperas, en las tierras yermas, en el amor que calla por un hombre que rompió su silencio mantenido por siglos por un igual?... ¿Será diciembre el ciclo ancho de dos fugas que aman con manos atadas? ¡Y soy tan cobarde, mal amada! ¡Soy tan cobarde por vivir de este modo! ¡Mi carne, la miseria! ¡Mi alma, franja oscura de todos los nectarios! ¡Déjame ir, Pamela mía! ¡Quita el ruego de mi carne y da razón a tu locura!
…
__ ¡Basta! ¡No me toques! ¡No me acaricies! ¡No me beses! Todas las palabras fueron ya dichas... ¡Y mírate como tiemblas! ¡Como un amor epiléptico en medio del desierto! ¿O me dirás, maldito, que no sé de eso? ¿Que no supe de ti y de tu amor desierto? Así es, Adrí, corazón maldito, se apaga tu luz en mi pecho. ¡¿Y mí venganza?! ¡¿Y mí dolor?! ¡Vamos, maldito embrujo! ¿O sólo llorarás por la traición de mayo? ¿O sólo morderás tú furia porque al verlo a él, viste lo más hermoso que te ha pasado? ¡¿Se te olvida quizás, que tú alma quema?! ¡¿Que tú alma duele?! ¡¿Que tú alma es un nido de serpientes?! ¿No me pedías verdad? ¿No me pedías la furia? ¿No me pedías mi odio?... Pues ahí lo tienes, ¡¡Mi odio extendido y pulcro!! ¡¡Mi odio de diciembre puesto en tu carne, que también fue mi carne!! ¡Y no tengo remordimientos que sangran! ¡Y no tengo cenizas que atoran mi lengua! ¡Ahora mírame y no quites el rostro! ¡Maldito, verdugo! ¡Éste es tú dolor! ¡Esta es tú vergüenza! ¡Esta es tú miseria! Y preguntarás mil veces por qué una mujer tiene colgadas las navajas en su vientre. Y preguntarás por qué ellas cerrarán los ojos para no verte. Y preguntarás por qué sus sábanas lloran la esperma caliente derramada minutos antes. ¡No maldito, Adrí! La mujer que ama sabe lo que ama. Tu cuerpo; nectario arrojado entre mis labios y mi vientre. Tu alma; vasija extraña, inmensa como un océano, intensa como la muerte en occidente, desconocida como el vuelo revoltoso de una mariposa en medio de una habitación oscura. ¡Basta! ¡No me toques! ¡No me acaricies! ¡No me beses! Todas las palabras fueron ya dichas... ¡Y mírate como tiemblas! ¡Como un amor epiléptico en medio del desierto!
…
__ Jamás me he reído de tu inocencia, ni menos, de tus claridades puestas en tu ruego. La alquimia de mi cuerpo no es un brebaje hecho para ti, Pamela querida. Mis cueros saben que he resistido a lo menos 25 años de sedición por callar. Hoy, ya no enmudezco, preciosa mía, ni mucho menos tejo la prisión de mi bohemia irracionalidad, pero hay cosas que bien las has considerado desde el mismo inicio de todo. ¿No es así? Soy un hombre, un hombre a secas, y eso, querida princesa, tiene sus costos. Me hago cargo de tu odio, pero jamás de tu dolor. Me hago cargo de tus exhortos, pero jamás de tus alaridos... Quieres morder el amor pasando por alto su amargo y dulce sabor. ¡Mierda! ¡Como si toda esta puta existencia fuera azucarada a paladares frescos!... ¡Soy un maldito, y qué! ¡Soy un veneno, y qué! ¡Soy un desconocido, y qué!... Todos mis sentidos se han vuelto locos y dementes, cazando y persiguiendo sus libertades se unifican apenas comienza la desintegración de mi naturaleza. Pasaré por alto la epilepsia y tus conjuros, y en cuanto a hablar de estaciones y tierras desiertas, es la muerte, complemento necesario de la vida. Y no te confundas, preciosa mía, no pongas esa cara de equívoco y objeción, hablar de muerte no es más que el deseo por alcanzar la urgente necesidad de vida. Y no te hablo de esa vida acostumbrada y vacía por comprender el mundo que nos tocó vivir, te hablo de esa vida hecha por bárbaros rebeldes que pretenden cambiarlo todo a partir del vuelo secreto de una mariposa. Soy un continuo equívoco en sí mismo y de nada sirve volver a discutirme con ese otro yo que habita conmigo mismo. Mi cuerpo pertenece a la naturaleza, y cada partícula y cada átomo y cada migaja es la alquimia de mis deseos irreconciliables con tus carnes absolutistas. No soy esclavo de bautismos, ni mucho menos, de sus culpas cristianas barbáricas. Tengo el horror echado sobre mis hombros por otras causas que nada tienen que ver con sus obediencias de cleros y manteles de oro. A mi dolor de mayo, no le haré caso, esta atroz soledad viene conmigo desde el mismo día que Me gusta tu odio extendido y completo. Es chori, como me decías apenas te invitaba a comer una reineta frita a la costa de Con Cón, y luego con la guatita llena y el corazón contento, caminábamos en pleno invierno por horas al lado del océano buscando conchitas para llevar a casa y colocarlas al fondo de una botella… Sin duda, princesa mía, has ocupado violentas palabras para reducirme, has roto el trato del lenguaje y me has agujereado el alma mía. Sin duda, preciosa, nunca me sentí más amado. Y por favor no creas que es una arrogancia, o tontamente me califiques como un levantado de raja. Sólo doy sentido a los gritos de tu amor insatisfecho por este malvado compañero ausente a tus rezos. Súbitamente hoy todo termina, pero cuidado, preciosa mía, también comienza un largo principio de reconciliación: o es el infierno y la desesperación puesta en diciembre, o es esa extraña esperanza ciega propia de tu raza. La mujer que ama sabe lo que ama, entonces, extendido tus brazos mentirán apenas acunen mi cuerpo fallecido. Basta, amor. Bailemos y bebamos mientras estemos juntos, nuestros odios ya fueron arrojados y algún día se quemarán todos sus nectarios. Y mientras eso suceda, ambos sabremos que el mundo fue más hermoso apenas nos unimos en carnes, en cuerpos y en almas.
Pues ella untó mi alma con ligaduras aromáticas de un año de sabernos bien vividos, advirtió en sus caricias una barba crecida de dos días, y allí, saliendo de su margen oriente, miles de mariposas volaron por encima de mi cráneo mientras sus dedos tocaban la humedad telúrica desnuda a mil ojos adyacentes. Hermoso como la lluvia de junio sobre un estuario abandonado, la visceral inteligencia de David Gahan, resucitó toda nuestra biología, extrayendo incluso, hasta las costras de nuestros sexos agujereados tantas veces; bailamos, lloramos, sentimos, reímos, vivimos, fuimos raza humana y besamos cada partícula conspiradora que reventó la piel mojada, pues sabrás que soy hijo de la humanidad y le soy fiel a su hermosísima geografía, conmigo viajan la tortura y el espíritu, el polen y la sabia, el cadáver y el hombre libre, sujeto en las terrazas del mundo a la humanidad completa, y tú, mujer mal amada, sólo acéptalo; soy el escritor del cuerpo, soy el escritor de infames épocas, soy el recolector del cosmos, soy un hombre, un hombre hecho del dolor, un hombre de occidente, un hombre extraño de naturalezas y latitudes voraces. Nuestras almas sudan, nuestros cuerpos claman el perdón; el hormiguear en nuestros muslos, el invierno seco en nuestros párpados, la seducción zigzagueante encontrada en el rumor de los adoquines de Pagano, mientras las sombras contiguas buscan provocar la alquimia de un hombre de treinta años. Unidos nuestros labios, beberíamos por última vez de sus inclinaciones, chupando todo el botón de la existencia, hasta la última gota de diciembre. Vamos, preciosa mía, no tiembles, el amor es un gran sueño despierto, el amor es un ejercicio doloroso y también amargo, vamos, amor, bailemos y bebamos, Enjoy The Silence en las mallas invisibles que tejen nuestros espíritus, en nuestros cueros rabiosos y exiliados por los siglos de los siglos; tus labios sobre los míos, tus conjuros en mí boca, tu alma en mí mente, tu corazón en mí garganta, tus besos en mí sangre, tus sudarios fragantes sembrados en mí cama la última noche de diciembre, como si pasearas sobre la arqueada figura durmiente repleto de néctares sin fin. Vamos, amor, déjame limpiar tus mejillas, tu odio no puede ser tan serio, es la antología de clarividencias que corren locamente entre el rumor del pan y el rumor de mil ojos inmediatos a nuestros cueros. No dejemos de embriagarnos, loco amor; tu pecho sobre mi pecho, tu dolor sobre mi dolor, tus cenizas en mis cenizas, tus manos con las mías, tu silencio en mi silencio. Todo indica que mañana será un nuevo día y nuestra habitación quedará abandonada, y tú cuerpo correrá por la carretera abierta del norte mistraliano, y mi cuerpo reposará sobre mis linfas de enero, será entonces el juglar de la verdad, Pamela mía, mal amada, dulce mujer…
Words like violence/Break the silence/Come crashing in/Into my little world/Painful to me/Pierce right through me/Can't you understand/Oh my little girl/All I ever wanted/All I ever needed/Is here in my arms/Words are very unnecessary/They can only do harm/Vows are spoken/To be broken/Feelings are intense/Words are trivial/Pleasures remain/So does the pain/Words are meaningless/And forgettable/All I ever wanted/All I ever needed/Is here in arms/Words are very unnecessary/They can olly do harm…
Enjoy the Silence
DEPECHE MODE