Friday, October 28, 2011

"CONCERTACIÓN DE PARTIDOS POR LA DEMOCRACIA; La Hechura de una Conciencia Atormentada"

Que murió. Que no murió. Que sus lideres de agarran a coscachos limpios. Que la reflexión está en pausa. Que hay que reinventarse. Que la culpa de todo la tiene MEO. Que la crisis tiene nombre y apellido. Que hicieron todo bien y los Chilenos son unos enfermos de mal agradecidos. Que Bachelet llega en un año y con su arribo todo cambiará. Que posee Muerte Cerebral. Que está en franca y súbita expiración declarada. Que sólo faltan semanas para que todo termine. Que es parte de un proceso público y abierto de transformaciones. Y la frase que más me gusta: “Que vive el peor de sus momentos creativos”

¿Y a mí? ¿Y a mí?... A mí, sinceramente me importa una soberana RAJA.

¿De qué se trata esto? ¿Desde cuando las consecuencias de las acciones de 20 años en el poder se mitigan en unos meses, o semanas?... ¡Qué vergüenza!. ¡Qué Estupidez!. ¡Pero qué complaciente son sus gestos y palabras!… Como si nuestras “putas” conciencias no tuvieran memoria… Como si los “mea culpas corporativos” absolvieran la indignación por tantos años de indiferencia.

Y permítanme decirles agentes del poder Concertacionista; Hombres y Mujeres de edades distintas, trazadas y dibujadas por el alma del arcoíris que fundaron, que dicho sea de paso, conquistaron con nuestros sueños, con nuestras luchas, con nuestras dignidades, con nuestra valentía en la calle, con nuestra esperanzas por una tierra libre de cuarteles de guerra; déjenme decirles que la Concertación murió el mismo día que aprendieron a gobernar con el miedo en las manos y el temor en el espíritu. ¿No es así? ¿Qué no es así? Demos gracias entonces a la política de los acuerdos, la escuela ética de la transición “democrática” que se volvió mala costumbre, fea doctrina y sucia fe; “En la medida de lo posible”: la excelencia de no hacer ruido para llegar a consensos entre poder, política, riqueza y distribución.

Pues no bastó esa metamorfosis que le cambió el caracho a Chile, no bastaron los nuevos puentes, las carreteras concesionadas, los modernos aeropuertos, las nuevas tecnologías en la vida moderna, la transformación de un estado burocrático hecho a papel a un Estado Burocrático DIGITAL. Pues en lo esencial la distribución de la riqueza siempre fue la misma, ese maquillaje económico por aquí y por allá que se aprende en Harvard, Oxford, y en la UC. Ese aderezo que se mantiene por cuestión de equilibrios para no desordenar la vida económica de las 3.000 familias más ricas de Chile.

¿Que estoy hablando, webás?? Pero por favor, en estricto rigor hasta hoy la distribución del PIB sigue siendo una inmoralidad. Los ricos son más ricos y los pobres, bueno, los pobres… pues los pobres entenderán que vivir es un verbo difícil y que así no más es el mundo que les tocó.

En veinte años de Gobiernos ejercidos por la Concertación, la derecha política y económica no solo creció en el padrón electoral, sino desde luego, en sus enérgicos y profundos apéndices con las estructuras ECONÓMICAS del poder. Desde la elite de RN con sus sectores progresistas y conservadores unidos, donde la fortuna financiera y comercial de sus dirigentes navega hasta hoy en las formas de hacer política y negocios unificados en una misma unidad. Hasta la Popular UDI, en donde el ingenio y la estética “Ignaciana” -aprendizaje de Longueira, Coloma y otros tantos- logró penetrar con sabroso estilo en las poblaciones más zurdas y rojas de la Chile, reproduciendo un discurso moral y ético (epístola o narración que la derecha necesita por cuestión de esencia y vigía para no perderse en el camino) en sintonía con una post-dictadura, donde el ser y el hacer se escribirían con huella ensangrentada en lo económico y espiritual.

Hace un par de meses, mientras desayunaba en un hotel en Puerto Montt antes de asistir a un seminario, me detuve en un espacio de TWITTER en pleno conflicto Estudiantil, y mientras leía la opinión de una dirigente de la Elite de la DC, ex Ministra de Estado, declarando su sorpresa por la toma de la Universidad de TALCA, le reproché el tono de su intervención y la invité a hacerse cargo de la historia política de la Concertación en materias de Educación. Ella, acusándome de prepotente, sólo se hizo cargo de las faltas de ortografías de mis tweets -que claramente eran ciertas por activar el corrector automático- inmediatamente me acusó de rasca y prepotente. Y sobre el fondo de la discusión, nada. Pero nada. ¡Absolutamente NADA! Acto seguido, me respondió… A mí nadie me pasa la cuenta, que hagan lo que quieran, estoy muy tranquila con lo que hicimos. Puaj!!! …

Fiel reflejo de esta manera de defenderse, amortajando la conciencia colectiva de los grupos de poder, tal como lo hicieron los Tironis, los Correas, los Halpern, los Walker, los Aninat, los Valdés y tantos otros, que convirtieron a la Concertación en un grupo de privilegiados por mantenerse en el señorío por el poder y para el poder. No cuestionaron el tipo de humanidad, ni menos el arquetipo de sociedad que se estaba gobernando, únicamente encontrando en sus actos la exoneración clásica conservadora de la moral, la ética y el conocimiento por sus propios ombligos.

El arte y la cultura tampoco hizo mucho. Bastaba con llenar formularios, participar de una que otra reunión con los amigos del ministerio para financiar sus obras y las de sus aliados. El poder entrega esas curiosas formas de tejer el amiguismo como figura representativa de los círculos más cercanos de sus líderes. El arte y la cultura, en una gran mayoría, claudicó sus orientaciones éticas y se entregó a la misma escuela ética de la transición, re programando para un después, que en este caso fue un NUNCA, la crítica de un modelo épico de civilización. La conformidad de algunos y algunas fue sin asco y entendieron que para crear, hay que renunciar a las convicciones, cerrar las puertas y las ventanas a los que vienen, reducir al mínimo la competencia y tratar de “pequeñeces” a las nuevas generaciones. Eso es el tufillo intelectual de la Concertación, los rostros, las voces y las letras que hicieron de la culturas y las artes el placer de sus comodidades.

A mi no me vienen con cuentos hoy. La Concertación murió y su cadáver está podrido. Hoy, son sus propios jadeos económicos y políticos que tratan de devolverla a la vida. Pero la vida es sabia (casi siempre) y el cuerpo muerto es materia y alimento fructuoso para una nueva existencia, una nueva generación, una nueva vida.

Los liderazgos de Camila, Giorgio, Ballesteros, Figueroa, Urrutia y tantos más, no son consecuencia espontanea de la historia y menos una aparición circunstancial como tantos medios y líderes de una derecha progre, nos han tratado de convencer. Esta generación de jóvenes contiene la reparación ética, moral y política por tantos años de ninguneo al mundo ciudadano. Son los herederos de una época política defraudada que jamás se bancó la escuela ética de “la medida de lo posible”. Son los nuevos ciudadanos que ocupan el poder con un claro desarrollo colectivo sin embargar sus ideas y dogmas por un mezquino beneficio propio. Aquí hay lección. Aquí hay vida. Aquí los liderazgos enseñan y dan significados de cómo hacer política sin unificar las conveniencias, el amiguismo y el asqueroso lobby que por tantos años hemos sido testigo.

Francia, Sudáfrica, Colombia, Argentina, España, Alemania, México, Bélgica e Italia, son parte de la comunidad internacional que ovacionan este movimiento, lo aplauden con total admiración y buscan en este modelo de expresión y convicción ciudadana una aspiración social, política y económica para sus propias naciones.

Y por supuesto que me fue emocionante verles discutiendo en el Senado con evidencia y argumentos indiscutibles que ninguno de los Senadores y Senadoras pudo impugnar; una generación que les enrostró en la cara que el tipo de sociedad que ellos representan ha muerto, que la política de los acuerdos históricamente ha sido poco representativa y “cero” democrática, que sus obligaciones con el poder tienen un límite, que ya basta con la transacción mercantil de un Estado en materias esenciales para la vida humana, basta de sus conciencias atormentadas, basta de sus malas practicas, basta de sus histerias.

Los movimientos sociales emergentes son respuesta de la indignación profunda que muchos tenemos por este secuestro de hacer política entre los mismos grupos de poder de siempre. Estoy cansado de este soborno con tinte ético de llamar “diálogo” cuando en la mesa se ponen pistolas y se construyen reveladores montajes para criminalizar movimientos históricos ciudadanos.

Piñera no es paz social porque la indignación se construye desde la transición misma. Piñera fue producto de la Concertá y lo construyó por años y tiempos completos; le dio poder, le dio liderazgo, le dio la etiqueta de Reformista y Democrático, pasó por alto sus triviales y pencas formas de amasar su fortuna personal, miró pal lado cuando sus mentiras, sus perjurios y sus engaños llegaron al Senado. Total, era el amigo buena onda, el emprendedor “progre”, el Hijo del Diplomático, el Hermano del Presidente del Banco Estado, el cuñado del más UDI, el que quiso ser DC pero mejor fue empresario.

Estoy claro que fue nuestra propia indulgencia la que aceptó y permitió los “NO” de siempre, porqué simplemente el PAIS no estaba preparado. Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet: No a la Unión civil, No a la reforma Tributaria, No a la derogación de la Ley de Amnistía, No a una Educación Gratuita y sin del lucro, No a una nueva Constitución democrática y participativa… “Es que no tenemos los votos, es que no es parte de los acuerdos, es que no está en el programa de gobierno, es que no tenemos la mayoría” ; CHILE NO ESTÁ PREPARADO… ¡Por favor!. El régimen presidencialista Chileno es uno de los más poderosos del mundo y cuando hay real voluntad política las cosas simplemente se hacen.

Por eso no me banco la buena onda de Velasco y sus apariciones “Clever y Shuper”, sospecho de su “participación” a las marchas cívicas que piden igualdad. Pues no olvido cuando Velazco ninguneo como quiso al que pidiera Reformas; todo tipo de reformas, las tributarias, las políticas, las sociales, las civiles… Fue el rostro de la conservación de Oxford que mantuvo las arcas financieras sanitas y protegidas de cualquier orgullo rasca tirao a gente que viniera a exigirle menos impuestos a los más pobres y más impuestos al más rico.

Si Bachelet pretende desembarcar en PALACIO, (situación que veo muy lejana y casi quimérica) tiene que tener la total claridad que los Tironi, los Correas, los Walker, los familiones y sus parentelas CONCERTAS, los que ven en la transacciones de sus herencias la oportunidad de mantenerse en el poder, está implícitamente acabada. Defender su Gobierno me parece más sensato que articular la maquinaria concertacionista para frenar a la Alianza en sus cuentas electorales. La renovación de las ideas no existe cuando se piensa con calculadora en mano. La transformación de un muerto a un vivo es sólo ficción y narrativa, pues los Frankensteins son románticos, audaces, viven de la nostalgia, pero son cuerpos muertos.

“A ese muerto no lo cargo yo, que lo cargue el que tiró”, es precisamente la metáfora que mejor grafica la desolación interna que la Concerta vive. La ciudad, la civis, la gente; todo tipo de gente, desprecia a los responsables que Gobernaron de espaldas al mundo ciudadano, que fueron incapaces de dar con un lúcido carácter de transformación económica al inmoral Chorreo, que nos vendieron la pomá de un Estado inclusivo, justo, social y humano, cuando el talento de gobernar reafirmó entre otras cosas una Constitución Política heredada por Pinochet, ahora con una firma distinta y que sigue permitiendo todo tipo de actos antidemocráticos.

Del piso 9, en mi departamento, encumbrado mirando el mar escribo, con el testimonio de 36 años bien ejercidos, con equivocaciones y grandes errores, con el alma viva y la mente insolente, con buenos aciertos y generosas experiencias además, con grandes amores y pequeños también, con los dolores que todo ser humano ha existido y practicado, sólo puedo decir: “que se vayan todos/as”, “que no quede ninguno/a”, que las motivaciones por hacerse del poder por el poder, se pudran, se mueran, se entierren. Goodbye viejas prácticas, adiós Concertación, el problema no fui yo, fuiste tú, !!maraca!!!. Te entregaste a otro sin el mayor compromiso más que tu ombligo. Fuiste simplemente un cuerpo fastuoso y una mente ind¡olente. Ya no te quiero. Ya no siento por ti. Ahora toma tus cosas y ándate de mi vida sin boleto de regreso, sin una nueva bienvenida…

Adri Monen.

Valparaíso, nov. 2011

Tuesday, October 04, 2011

S o b r e B o m b a s y E s t a d o d e D e r e c h o.

"Ninguna sociedad es libre cuando las garantías constitucionales se han vulnerado de manera tan brutal y descarnada"


Adri Monen.

Una sociedad construida desde la acción cotidiana inspirada en un Estado de Derecho, asegura al menos, en su Carta Magna, que cada ciudadano y ciudadana tiene pleno respeto, consideración y garantías en sus Derechos Humanos; patrimonio universal de toda sociedad que busca en su institucionalidad el funcionamiento correcto e irreprochable de sus construcciones.

Un estado de Derecho, se basa a grandes rasgos, en el Imperio de la Ley, asegurando el sometimiento de Gobernantes y Gobernados bajo una ética expresión popular y cívicamente ejercida en un sistema democrático, y desde luego, de prácticas democráticas cotidianas.

La legalidad de la administración y las responsabilidades de las autoridades, sea penal, civil, administrativa y política, es base fundacional de un Estado de Derecho, y naturalmente la distribución de este poder existe en diferentes órganos, logrando que la potestad completa de un Estado no se concentre en una sola institución, sino, que se distribuya en diferentes organismos, permitiendo una mayor eficiencia y los debidos controles, y evitando desde luego, arbitrariedades y abuso de poder.

¿Pero qué sucede cuando existe una “colusión” entre dos poderes del Estado ejercido por dos figuras emblemáticas y mediáticas que claramente han perseguido más que un fin policial en un Estado de Derecho, buscan anotarse de seguro un par de porotos para una futura y “cuestionable” carrera política electoral?

La vulneración de un debido proceso en el caso denominado “BOMBAS”, ha generado miradas internas y externas en todo ámbito del territorio nacional e internacional; desde lo académico, desde lo jurídico, desde lo ético y naturalmente desde lo institucional. No son pocas las voces internas -de dominios propios judiciales chilenos- que en lo privado han cuestionando la manera y forma como se ha llevado este proceso y naturalmente juicio, dejando entrever que más que contar con pruebas fehacientes, concretas y de incuestionable peso jurídico que inculpe a Ciudadanos y Ciudadanas involucrados en actos tan graves y delicados como es el terrorismo, la Fiscalía Metropolitana Sur y el Ministerio del Interior, a través de sus mediáticos y populares Jefes (Fiscal Peña y Ministro Hinzpeter) han pretendido fuera de todo orden racional, presentar a los inculpados como criminales desde el primer día, utilizando desde el minuto uno a un sector de la prensa facilista y que nada se cuestiona a cambio de recibir la titularidad y la magnificencia de las escenas con extensos golpes noticiosos, adjudicándoles en bandeja una estrategia comunicacional pocas veces vistas en Chile, y que ha pasado por alto las convenciones más originarias de la Justicia chilena y que la Constitución de la Republica de Chile garantiza.“Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos”, “El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y garantías que esta Constitución establece”.

El argumento de ambos líderes de la institucionalidad Chilena después de la encarcelación de este grupo de personas acusadas de actos Terroristas es muy claro: “Damos completa garantías del control y del orden social a los ciudadanos de este país que nos inspira este Gobierno y Estado”.

Sin embargo, una acusación tan grave como es integrar una Asociación Ilícita de carácter Terrorista, concede desde luego a los denunciantes, (fiscalía) todas las garantías que esta orientación inculpatoria entrega, permitiendo que los elementos de pruebas entregados y manipulados por la parte acusadora, sean tan absurdos, irreflexivos, ligeros e imprudentes, que el solo acto de revisar cada uno de ellos, produce las más diversas suspicacias que un proceso judicial serio y libre de enclaves de parcialidad pudiera enfrentar. Testigos Encapuchados en los juicios abiertos, Testigos con patologías mentales que en varias oportunidades han cambiado la versión de los hechos, un fiscal Peña que cada vez que debe concluir la investigación presenta otros diversos elementos de prueba que deben ser investigados por ambas policías, dilatando por nuevos meses el resultado de las mismas investigaciones y que el tribunal acoge sin siquiera garantizar los derechos de los inculpados y que a ojos censores internacionales se muestra como un proceso VICIADO y profundas arbitrariedades.

Hoy, el Fiscal promotor de este proceso judicial ha renunciado sin concluir lo que comenzó hace un par de años. Acto seguido se trasladará al Ministerio del Interior y ocupará uno de los cargos de poder más intensos y logístico que un civil pueda acceder en corto plazo. ¿Cómo se explica? ¿Qué transparencia fue esto?, ¿Y la ética, dónde está? …

Es urgente hacer un llamado a la comunidad Internacional, a los líderes de opinión, a los agentes de poder político, a los medios de comunicación, a las comunidades académicas, de Derechos Humanos, a mis pares Escritores y Escritoras, a los artistas en general, a los representantes del Sindicalismo Chileno, es urgente exigir el respeto a la ley y por sobre todo, el respeto a la dignidad de las personas encarceladas que jamás han tenido desde comienzo de este proceso, un juicio justo, libre y transparente.

Ninguna sociedad es libre cuando las garantías constitucionales se han vulnerado de manera tan brutal y descarnada como es el caso de estos hombres y mujeres encarcelados por tanto tiempo. Ninguna sociedad es esperanzadora cuando la acción de un Estado se vuelve gregaria y ofensiva. Ninguna sociedad es moralmente accesible si las pertenecías humanas son vejadas y violentadas. Ninguna sociedad es ética cuando el hambre es el único camino para exigir un juicio justo.


mayo, 2011

Wednesday, March 05, 2008

Holas, pos Weón....


Hola pos, weón…

Tiempo que ha pasado, ¿no?... si no fuera por tu reciente comentt en el blog, la verdad poco esfuerzo hubiera echo por escribir una vez más… Y no porque no lo haya sentido, nacho querido, muy por el contrario, señorito Potter (como tanto te gustó que te dijera esas veces de generosa amistad que nos vivimos) …Y es que desde hace tiempo que venía juntando argumentos para encontrarme con tus palabras, piel y coraje… y no bastaron por cierto las juntas accidentales y huachas en la capilla Blondie el año pasado, lugar que descubrí contigo apenas supe como despojarme de esa bestial pena… ¿recuerdas?... me quedé ahí, pegado, al medio de todos, con mis vaso rabioso piscolero, excediéndome de esas letras fluorescentes que ungieron mi vista en el vacío mismo de mi vida; sólo escuchando, sólo sintiendo, sólo descubriendo, sólo permitiendo, sólo entregándome al mejor trato de todos; amar y ser amados, beber y ser bebidos, matar y ser matado…

¿Dónde estás?, ¿Qué haces?, ¿Estás bien?, ¿Cómo va tu vida?, solidísimas preguntas me hago mientras me detengo y doy sentido a nuestras memorias en el entretiempo del ir y venir desde la cocina a mi dormitorio. Noches, tardes, mañanas, cumpleaños, inauguraciones, experiencias enclaustradas en las estaciones que nos pertenecieron; la caída del manuscrito original al río, mi puta rabia por esos fieros nombres, los incontables estudios semiológicos por tus conversaciones de msn, la risa y solidaridad justa cuando eras una cenicienta en medio de mises por una causa, tus guturales sonidos de dinosaurios luego de los viscerales carretes, nuestras estúpidas tardes de cine y mis estúpidos llantos por cada texto leído, nuestras noches en Bale, Blondie y esos otros lugares, tus extraordinarios cumpleaños y las putas historias que nacieron después, nuestras juntas políticas y por supuesto poco ortodoxas, las tragedias cuidadas y sanadas, las historias maravillosas y desde luego las más comunes, nuestras conversaciones y porque no decirlo, nuestra promesa de jamás permitirnos hacernos doler…

¿Que nos pasó?... ¿Qué mierda nos pasó, weón?, ¿Qué chucha hicimos para despedirnos tan dolorosamente?... ¿El fin justificó nuestras ausencias?... ¿Mis acciones fueron equivocadas?, ¿Mis reflexiones fueron no justas?, ¿Tu silencio fue un acto de despojo?, ¿Tus caricaturas fueron rabiosas?, ¿Fueron las acciones las que mataron el trato?...

¡¡Si conchatumadre, no tenías derecho a pasarte nuestra amistad por la raja y estrellarte con el puto desprecio!!... ¡¡Sí, Negro Culiao!!!, se trata que tanto te admiraba, tanto amparaba tu condición ética, tanto aprendía de ti, tanto anhelaba mirar la vida como tu la veías… No, Weón, ¡¡pico en el ojo para vo!!, atrás quedaron los universos compartidos el mismo día que decidiste no estar; porque ciertamente amigo mío, sólo estuviste cuando te daba la puta y real gana…

¿Aun sigues otorgando pontificados a tus tratos?; ¡¡Es que son mis amigos de derecho, mis amigos de San Antonio, mis amigos del trabajo, mis amigos de la u!!... ¿Dónde estábamos nosotros?... Tus amigos “diferentes”… esos mismos amigos que te daban los espacios, el tiempo y la verdad para que construyeras tu vida de la misma manera “diferente”… Ahora entiendo, después de ayer, porque nunca estuviste; ni cuando asesinaron a mi muerto, ni cuando mi dolor fue inmenso, ni cuando estuve hospitalizado, ni cuando mude a Valparaíso, ni cuando el pasado volvió al presente…

Tus tienes tus argumentos y yo los míos, curiosamente nunca me diste tu verdad, nunca quisiste entregarla, tu silencio fue la política más fácil y real, inteligente y egoísta, después de todo, tu sentido de la permanencia es tan sólo eso; tu y tus amigos de primera naturaleza… los mismos amigos que no saben nada de lo que eres y escribes, buscas y actúas….

¿Y sabes?... Hace mucho tiempo he entendido que las personas no son palabras, no son textos, no son lo que dicen ser; son acciones, son vestigios, son huellas… Tus acciones hablaron y yo tengo mi juicio… te recuerdo con la mente y con el corazón, con la memoria y con la verdad de esos días de amistad… Deberías leer a Aristóteles, “la amistad”… te resultaría altamente educativo.

El silencio es la suma de toda forma de comunicación, recojo tu silencio de dos años y lo hago mío… Te libero de mi trato; ándate y no vuelvas, no me busques, ya no necesito de tus palabras, de tus aciertos, de tus reflexiones… no eres más que un puñado de repasos de esos días…

Y para que te veas que soy chik, sustancialmente distinto y agudamente intuitivo, sólo te diré, amigo mío, que una inteligencia despejada y un recto juicio, son los secretos esenciales involucrados para entender mi fábula… ¿Entiendes, no?... No trates de quemarte ahora, tu quema es sólo una ligera pulsación de curiosidad por el otro… Sigue con tu vida y has bien lo que sabes hacer… Pontifica todo lo que ves, tocas y sientes… Pero cuidado, tarde o temprano, lo mismo que has hecho, con mayor magnitud tal vez, durarás con la quema de tu carne…

Abrazos y cordiales, Cariños,

Nelson.

Monday, July 30, 2007

Es verdad. Escribir no es tan bueno como vivir.


Hace tiempo que no tomaba este extraordinario ejercicio; la palabra, el sentido y la memoria, desenhebrando susurros, secretos y antojos, induciéndome en busca de certezas totalitarias, y otras tantas, tan solo percibiéndome cuando mi alma exhala. Si. Es verdad. Escribir no es tan bueno como vivir. ¿Te das cuenta, Ángelus?... Mi amor no se confía a esta época de cántaros universales, ni mucho menos, hecha sobre amores añejos. Recibí tu correo luego de la llamada antes 14:30 hrs. Llovía, el frío era pleno, las manos temblaban, el mentón lo hacía del mismo modo. No había estufa, ni café, ni sopas, ni cigarros, ni abrigos posibles para dejar de hacerlo. Tus letras, tus palabras, tus emociones tejidas una a una, como si fueran testimonios palpables amortajados entre la montaña y el mar; aurora occidental de memorias que cabalgan libres y llenas. Y no lo digo por esas tres maravillosas, y porque no decirlo, extraordinarias escenas presentadas en la dirección que adjuntaste, muy por el contrario, fue el testimonio y no la palabra presa que rompió el capullo de la emoción para peregrinar en el nectario de la sedición…

Sí, preciosa mía, no había reparado que en éste preciso año el calendario da la vuelta completa luego de 6 años. Se repiten los lunes, los martes, los miércoles, los jueves, los viernes, los sábados y los domingos; todo vuelve al mismo día, todo vuelve a un margen primitivo de labios y signos, pues es cuestión de cerrar los párpados y arrastrar el semblante tierno de nuestras copas desbordadas por tanto amar. Y nunca más supimos de sus bocas, de sus manos tibias, de sus mechas livianas, de sus ojos lustrosos, de sus cuerpos serenos abrazando a los nuestros, y también es cierto, que después de ese invierno, nunca más fuimos los mismos…

Testigo fui de tus cantos y sonetos por volverlo a ver. Pero la muerte no escucha, preciosa mía, ni ruegos hermosos, ni ruegos soberbios, ni ruegos cristianos, ni ruegos ateos. Despojada de sueños únicamente había que sobrevivir; lavándote las heridas del alma día a día, preguntándote cien, trescientas, o mil veces por su espíritu y su fuga, orientando pasos firmes después de la barbarie para no caer. ¿De qué se trata esto? ¿Cuánto más se puede resistir?... Sí, preciosa mía. Es verdad, ese invierno también supe lo que fue perder. Y mi dolor fue bestial y soberano, no había palabra y gesto que calmara su ejecución, y mi formación convulsionada de biologías y cueros aprendiendo a explicar esa palabra brava, que tu y yo bien sabemos, y que te presenté esa noche en el bar entre tres a cinco cervezas Austral. ¿Te das cuenta, preciosa?... Nos hemos acompañado, nos hemos auxiliado, nos hemos presentado nuestras experiencias amargas, dulces y nuestros sueños más tiernos y hermosos, nos hemos visto crecer, nos hemos visto en la locura y también en la sensatez…

Y ahora que uso corbata, y ahora que vivo tan lejos, y ahora que mis letras se leen en muchas partes, y ahora que viajo de cada tanto en tanto, y ahora que sé que escribir no es tan bueno como vivir, te pregunto… ¿Cómo se ha escrito nuestra historia?... Te manifiesto tierno y elementalmente justo: nuestra historia se ha escrito basada en las experiencias de los amores extraordinarios… porque sin duda, preciosa mía, nuestra amistad no es sólo un trato ético y moralmente trazado de correspondencias y universos compartidos… Sucede que ambos; tú y yo, yo y tú, jamás hemos olvidado caminar bajo la naturaleza experta y hábil del tiempo pasajero que sujeta en sus quijadas colgajos de memorias ya sanadas. Había que cuidar el alma para saber de golondrinas, nidos, vuelos y fortunas…

Pues ha llegado el instante necesario de leer tus experiencias y sus profundos volúmenes bajo la menguada luz de algún eclipse lunar, y luego, cuando mires sobre tu ventana en dirección sureste, comprenderás que tus ojos contentos de haberla conservado por tanto tiempo, desmenuzarán esa latente luna en su margen real, y dirás: …Ni en busca de plegarias, ni en busca de razones, ni en busca de cuerpos; fue su luz en mi alma la que detuvo mi piedad… Ahora es cuando se han ido, querido mío, las golondrinas han partido, bello mío; con la mente y con el corazón...

Ángelus, somos testigos y artífices de teorías revolucionarias nacidas entre copas de vino y cositas ricas que preparas únicamente para mí. Agradezco tus nobles gestos de amor, y de paso, igualmente, agradezco la vez que calmaste mi desconsuelo por ese mayo nocturno de fanales marinos hace breve estaciones…

Si, es verdad. Seis años de haber vivido experiencias extraordinarias de felicidad completa; untando el betún de la noche en nuestras mejillas, al margen de senderos encantados, colmándonos por tanto vivir, desbordándonos por tanto amar… Parece mentira lo que el tiempo esclarece y construye desde esa perspectiva, preciosa mía… Tu con tus experiencias y yo con las mías… “Pues en estos 6 años he sido: Amante, escritor y académico, veneno, estrella literaria y bailaor de tomo y lomo, compañero infalible de semejantes leales, pareja cautivado, jugoso y bardo poeta cuando puedo, perdedor de artefactos, famoso y forastero humillado. Porteño en autoexilio, viñamarino cuando soy Chick, minito de izquierda en Blondie, santiaguino melancólico y hombre carnal. Músico en noviembre, director de cine desde Marzo, fundador de academia desde septiembre y hermano desde ayer… ¿Te das cuenta, querida?... el tiempo esclarece y construye desde esa perspectiva…

Pues mírame, Ángelus, he llegado luego de miles de kilómetros occidentales y serenos, traje conmigo artefactos, especies y vasijas en grandes cantidades. De sólo cinco únicamente me acordé. Tú, preciosa, fiel a mis ojos desnudos de tantas estaciones. Mi Hermano Felipe, admirable hombre de arrojos quien bebe el amor con hojas de rosales. Mi amigo cercano y lejano Michel, sensible, íntegro y forastero sanador de mis secretos. Jaime, mi bello Jaime; bardo precioso que busca ulmos bajo estuarios de astros en medio de bosques Insulares. Y Pancho, mi camarada de los ojos brillantes y de letras multitudinarias.

Muy pronto me gustaría congregarlos a todos en mi pequeña mesa, entregándoles mis manuscritos originales y de paso, mi trato por este vuelo. Se trata de vida, experiencias y memorias, se trata de anchuras, costas y excelencias. Pero en el caso tuyo, querida Ángelus, necesito de ti y de tus universos completos, porque como dice la trova de Filio “…Todos tenemos un amor, un tiempo para dar un ciclo, estamos solo otra vez, no siempre como en el principio. Dame tu mano, vuela conmigo, seremos soledades y cuentos compartidos…”




Adrí…

Friday, April 27, 2007

LA QUEMA


Tengo la certeza que todo lo que toco, pienso y escribo, se quema. Me gusta eso, provocar la quema de cada pieza en mi cuerpo y alma vívido con o sin conciencia. Hace unos días, un breve tiempo tal vez, bajo el abrigo exquisito del metro tren Viña-Valparaíso, me encontré con uno de esos amores momentáneos pactado entre en brebajes dulces de ron-cola y danzas helenas del placer. -Bien sabes que nunca te amé y poco y nada pude conocerte, pero desde esa noche que bien vivimos, no ha pasado un solo día en que no logre recordarte- me dijo. -Y claro está, no es amor, no es obsesión, no es una fiebre aparecida por ti… Es sólo eso, un recuerdo, la resistencia de una memoria soberbia que atrapa lo mejor y lo peor que nos ha tocado vivir- terminó por explicarme mientras su cuerpo temblaba y sus ojos concentrados latían luminosos y delicados, seguramente apaciguando la magnitud de nuestro encuentro. Fue una bella noche, sólo le dije, estúpidamente la palabra se me quedó atascada en la garganta, como si la encarnación de un misterio saliera de mis aventuradas reflexiones. La noche, los ron colas, la vistas, los ojeos, el abordaje, las conversaciones, lo mistraliano y lo concreto, luego, la revolución política consumada entre sábanas y bandos ejercidos en la carne de los oídos. Una vez más, mi huída fue lo acostumbrado: apenas el alba desgranaba sus primeras puntas; una nota y un hasta siempre.

Y el tren continuaba vertiginoso y constante, su mirada despojada de sombras artificiales, hecha de tinta y papel, fueron en mí, resurrecciones de amores secretos que danzan en mis sueños invisibles, y por lo demás, presos en el alma. –Eso es precisamente lo que me gustó de ti, buen hombre, como cierras y pones tus párpados cuando ya no miras, cuando abandonas simplemente lo que te vulnera; muy lento, como si todo el universo te perteneciera- me dijo al instante que besara mi mejilla izquierda y luego apretara el botón puesto en la puerta de acceso al carro y se perdiera entre esos quince más que bajaron esa tarde en la estación Francia. Y no pude evitarlo, tuve que sentarme al lado de la ventana por tres estaciones más, sujetando la rabia histórica y las penas húmedas que cayeron por si solas desde el cielo, apretando puños y pescuezo, masticando la inmunidad de mis actos y la amnistía restregada en mi pellejo. No pude más, mandé a la mierda todo lo que tenía preparado para esa noche y fin de semana, rápidamente tomé mis monos, llamé a mi hermano y emigré a Santiago con el único pretexto de poner esta maldita resistencia en algún sucucho que nos diera sentido.

Felipe estaba en lo mismo, balanceando la mierda de su amor incompleto, pues la “Lola” sólo sabe de certezas y poco y nada de amor en vida, y ante eso, nada más que terminar la crónica de una muerte recontra-archi anunciada. Y eso duele, y duele en el alma, seguro que el hermano pequeño de 25 sabe de eso, y seguro además, que su curación tomará estaciones y tiempos extensos. Pero al mal tiempo la piscola y el ron son sabias fortunas medicinales para el espíritu que se aloja en pena, y bien que los escritores sabemos de eso.

Y en la barra del baleDuc, quizás, extrañando mejores épocas, con mi hermano nos dimos de esas conversaciones elevadas a categorías griegas.

__ ¿Duele?
__ Quema, hermano.
__ ¿Lo habías sentido antes?
__ Jamás en mi perra vida.
__ ¿Y que duele, perrín?


__ ¡Vamos, weón!... Soy tu hermano, suéltalo, dime que duele…
__ Lo que me duele más que haberla perdido, weón, es saber que ella nunca hizo nada por mantenerme.



__ ¿Me escuchaste, weón?
__ Cada palabra, perro…


__ ¿Tiene sentido?
__ Todo tiene sentido; la rabia, tú pena, el tiempo, la época…
__ Ella nunca hizo nada por mantenerme, weón, y eso duele más que su abandono…
__ Su resistencia, su inmunidad, su indulgencia colgada en la frente… sí, perro, weón, sé de qué se trata de eso…
__ Tu hablar es curioso, hermano, es como una gotera de ideas que la llevas a tus silencios agudos… No quiero que me hables con hospitalidad, ni menos quiero que te sientas con el derecho a contenerme esta reputa pena. Tú has lo tuyo, actúa como el hermano que necesito, alégrame la noche, weón…


__ ¿Me escuchaste, weón?
__ Si, perro, te escuche.
__ ¿Y por qué lloras, weón, si el de la pena soy yo?
__ Porque necesito hacerlo, weón!!
__ ¿Te sientes Bien?
__ Eso es lo extraño, me siento cómodo y bien…
__ ¿Y entonces?
__ Deben ser mis próximos 32 años…
__ Cuidado, con eso, se acerca la crucifixión, weón…
__ Ideas cristianas absurdas, perrín…
__ ¿Quieres hablar de eso?
__ ¿De tus ideas cristianas?
__ No, weón, sobre lo que sucede contigo.
__ No, perro, es hora de cuidar tu pena, no la mía. Es hora de curar tu amor y no mis pendejadas…
__ Me gustan tus pendejadas. Son ideas que me dan sentido y de paso me alegran el alma…
__ ¿Qué quieres saber, perro?…
__ ¿Cuándo fue la última vez que besaste?
__ Fines de febrero.
__ ¿Te gustó hacerlo?
__ Me encantaba.
__ ¿Y qué pasó?
__ Se me apagó la llama…
__ ¿Motivos?
__ Mi escasa fe… Y un viaje.
__ ¿Te dolió?…
__ En absoluto.
__ ¿Y hoy?
__ Un poco. Quizás el recuerdo, quizás sus “s”
__ ¿Qué encontraste en ese amor?
__ Curiosamente una de las más altas notas éticas puestas en la carne. La conversación inteligente y a ratos tontas, el nudo exquisito entre las sábanas y las horas en verle; sus ojos, sus sueños, sus tonteras, a ratos su histeria, en otros, su soberbia…
__ ¿Y qué te mató?
__ El amor así mismo…
__ ¿Nada que hacer?
__ Después de un café y tres horas de espera, me importó una mierda.
__ ¿Y qué hay del amor a ti mismo?…
__ Absolutamente gobernable… intacto, sereno, pulcro.
__ ¿Y el amor a la esperanza?
__ Eso es lo concreto, perro. Mi escasa fe. Nos soy de espera. En mí, es todo o nada.


__ Me río contigo, weón, me hace bien verte…
__ Es porque estamos lejos, weón, la distancia nos obliga a soportarnos.
__ ¿Te sientes bien solo?
__ Soy un buen amante, perro… puedo soportarlo…
__ ¿Y cuál es tu pena?
__ Ya no deseo esta resistencia absurda a amar, weón. Y cuando te veo derrocado, logro entender por un reputo momento todas esas historias hechas a mi entera ventaja, todos esos amores a los que simplemente les di lo que sé hacer… La intransigencia y el adiós en sus cueros.
__ Sí, lo sé. Desde hace tiempo que vengo diciéndotelo.
__ Dime, perro, ¿Qué mierda buscamos?...
__ ¿Amar y ser amados?
__ Extraño ejercicio ese…
__ Doloroso por lo demás…
__ Conservo el rencor de los malos amores…
__ Porquerías, weón!!!
__ No me subestimes, perro, sé de lo que hablo.
__ ¿Malos amores?... ¡Que patudo, eres, weón! No, weón, te conozco más que a nadie en este reputo y recalentado mundo, tu problema no es ese… ¿Sabes cuál es tu drama, weón?
__ Si lo sabes, échalo…
__ Hay en ti dos almas que pelean constantemente, hay días en que sueñas a tu suelto antojo, que meditas en horas en soledad, que te sientes la raja en ese estado… hay horas en que sólo la música y tus libros culiáos son testimonio hechos en carne… Y por otro lado, weón, hay días que ya no sueñas, que ya no escuchas, que ya no buscas, que sólo mueres… ¿Entiendes, weón?
__ Cada palabra…
__ El dolor es la consecuencia del amor, y yo jamás renunciaré al amor, por muy como el piko esté hoy… En cambio tú, weón, la renuncia la haces por un miedo horrible a repetir historias pasadas. Ya no depende de ti, hermano, si lloras conmigo hoy, es porque simplemente ya sabes como es esto. Amar y ser amado.
__ Cuando dices que ella nunca hizo nada por mantenerte, veo en mí nada más que el mismo acto… me siento extraño, perro weón, por un lado, afirmo la urgente necesidad de un amor, y por otro lado, amo el balcón de mi casa y amo ver la espuma puesta en la ribera… ¿Entiendes? Tengo en mi alma el murmullo del veneno, y al mismo tiempo, en mi existe una tímida expresión de ternura. Pero como bien dices, ya no depende de mí, es mi naturaleza, algo que no puedo transformar o convertir… En palabras breves, perro, muéstrame a alguien con respuestas y allí estaré.
__ Me siento avergonzado por mi amor al amor, weón…
__ No debemos leer las historias de amor cómo nos dicen que se debe leer… lo construimos todo o lo arruinamos todo. De esa raza soy, pertenezco a los amores que son intensos para amar, a los que se queman una y otra vez y no hay vuelta atrás, los que provocan odios y alaridos, esa raza que cuando ama y cuando sufre lo hace con el dolor más fiero y el amor más honesto y extraordinario. Tal vez, es una opción radical y estúpida, pero para andar con puntitas y ventajas, mejor es mirar el cielo y esperar la reputa estrella por un deseo.
__ Entonces, ¿Por qué lloras?... ¿Por qué la rabia?, ¿Por qué el abandono?
__ Porque todo quema, perro.
__ ¿Te das cuenta, Weón?... En ti, dos almas que pelean.
__ Tengo mis méritos, perrín. Ya sabes que jamás hablo de dones. ¿Qué paja, no?
__ Hablando de pajas, de dones y méritos, ¿Entregaste el cuento?
__ Está en su manos. Nunca más ella me llamó.

Mi hermano se caga de la risa y luego continúa.

__ Ella está bien, weón. Y si no te llama es porque te cortaron el teléfono.
__ Muy cierto, me cortaron el fono.
__ Te preguntaba por el capítulo segundo.
__ Ah!!.. No, weón. Nunca ha estado… En una de esas fue una idea de Delmira…
__ ¿Y esa Mina?
__ Una amiga de un deseo incompleto.
__ Puta, weón, ya no me hables así. Tu plectro jamás lo he podido entender.
__ ¿Mi quéeeeeeee?
__ Tu plectro, weón!! Tu poesía. Clases básicas de literatura en la media… Me extraña que el escritor no sepa esa weaita…
__ Pajas vacías, weón…
__ ¿Y qué harás con el texto?
__ ¿Has oído del río?
__ ¿Lo lanzarás?
__ Es una idea…
__ ¿Puedo ir esta vez contigo?
__ Demás pos, perro. A ti te amo, weón.
__ Me hace bien escucharlo, weón. Cuando el corazón duele todo se vuelve más triste…
__ La tristeza en una hermosa idea… Deberías acostumbrarte.
__ No soy un animal de costumbre, weón.
__ ¿Sabes?... a ella no la olvidarás. ¿Y sabes porqué?... porque olvidar es perdonar. Y tú y yo bien sabemos, querido hermano, que no perdonamos cuando la traición subasta nuestra alma.
__ Es verdad, weón!!
__ Creo que la cura está sólo en el ejercicio del tiempo y la distancia… Los grandes amores nos dan también los grandes dolores… ¿Vamos a bailar weón?
__ Nos hace falta… ¿Qué harás mañana?
__ Iré al cementerio.
__ ¿A qué?
__ A conversar con mis muertos…
__ ¡Me asustaste, weón!... pensé que ibas a reconocer terreno.
__ No weón, tranquilo, Perrín. Ya lo sabes, soy un hombre de quema. Cuando mi corazón termine; fuego a la carne y cenizas de escritor a mis ríos…



Abril, MMVII.


Adrí.

Monday, January 29, 2007

VENENO.


Hace unos días, Adrí, -amigo Chileno a quién conocí compartiendo una cátedra en la Universidad Diego Portales, en Santiago de Chile- me envió este trabajo con la intención de corregirlo y darle mi opinión. ¿Qué puedo decir?... Simplemente excitante y conmovedor. Lo que algunos escritores tardan meses y años para confesarnos bajo rebeliones sustanciales en sus historias, Adrí, lo hace en unas cuantas páginas. Lo poético y lo lírico, son aquí evidencia indiscutible que la trasformación de su pluma está alcanzando, esa metamorfosis inevitable y silenciosa a la que los escritores llamamos: “Soberbia Madurez”, y quienes hemos conocido hace breve tiempo la existencia de este escritor, nos hace preguntar en dónde estabas. Fiel a la palabra escrita, Adrí, nos abre y nos toca, lo que él llama, la luz del alma. Delirante y vehemente, atormenta a las palabras y las traslada a lo sublime y a lo intangible, dibuja la ambigüedad de la piel y conspira con el mañana. “…Apenas hunda mi verbo a la vida íntima, prometo llevarme esta noche a la confesión de un alma que tiembla, recolectar en ella, los aromas, los colores, las sinfonías y el tallado del vientre, prometo extender mis cantos y no estropearte, prometo hablarte con un corazón limpio que muerde su hambre...” Influenciado por la Mistral dolorosa del valle del norte Chileno, por el canto delirante y extraordinario de Whitman, Adrí, es un albergue invisible de espíritus sediciosos por descubrir, es de esos escritores que nos engendran las más primitivas emociones del alma humana. Adicto a su prosa y a su juego literario, este joven escritor chileno, vino para quedarse y ocupar un lugar en las letras universales. “…Su boca en la mía. Su lengua rodeándome entero; cazando el despojo de la angustia, sujetando panales y esa luz tan brava del alma mía. ¿Duele?, ¿Quema?, ¿Toca?... Ahora recoge mi caída y conviértela en polvo, Pamela mía, mal amada, el veneno; mi plegaria del...” He aquí, el salto desde la adolescencia fresca y rabiosa –adjudicada en su primera novela, publicada en Chile el año 2005, “Quédate por esta noche”- a la madurez de una pluma intensa y con un estilo único cuyo ejercicio de leer resulta deslumbrante. Sin duda, un texto extraordinario hecho por un hombre oculto y secreto que habita en algún lugar nostálgico de Valparaíso, bahía y puerto principal Chileno. Mis sinceras felicitaciones, señor de los 5 puntos cardinales...

Jose Rodriguez V.
Madrid, España.

“…En una palabra, todos los secretos de un escritor, todas las experiencias de su vida, todos los rasgos de su espíritu, están patentes en su obra, y sin embargo exigimos comentarios críticos y relatos biográficos. La única explicación de ese crecimiento monstruoso es la necesidad de matar el tiempo…”.

Orlando. Virginia Woolf.



Mundo Pagano. 1:30 hrs. AM.

Sonidos delirantes y jadeantes llegan; el humo del cigarro, la tragedia humana susurrada en vahos enmarañados y malezas muy altas, el hervor de la humanidad mojada rota en pieles y lenguas, las severas bocanadas aparecidas como causa, dolor y consecuencia. Todo fue pulcro, aún desde el brote tierno del adiós...

Capitulo I “Dolor”

...
__ Qué mierda puedo decirte, Pamela... Después de tanto tiempo de sabernos que lugar ocupamos en nuestro pellejos y en nuestros corazones, no me pidas indiferencia por tu partida...
__ ¿Estarás bien, Adrí?...
__ Quién sabe...
__ ¿Nos volveremos a ver?
__ No lo sé, pequeña... Mañana será un nuevo día. No puedo darte esa promesa, no es cuestión de lo que aspiremos a decirnos hoy...
...
__ Me gusta eso de ti, Flaco. Tu honestidad con la que me presentas tu vida.
__ Eres hermosa, mujer. Y lamento de verdad tu decisión. Siempre supimos que este lenguaje nos podría herir. Y una vez más, lo he hecho de nuevo. He sido un veneno, un veneno untado en tu alma...
...
__ No digas eso, Adrí... Nuestras culpas no existen, no esta noche. Simplemente otórgame la mitad de lo que anhelo; una danza real y mis labios contentos de vivir. Nuestra culpa es la delicada cortadura que existe entre el bien y el mal... Yo soy la única responsable por lo que siento, no existe alguien más... Y en cuanto a mi alma, por ella no te preocupes, amor, ella sanará después de un tiempo, y cuando eso suceda, te recordaré precioso, te recordaré sin rabias, sin amarguras, sin dificilísmos, sólo tú despojado de todos los venenos que dices tener.
...
__ ¿Sabes lo que más entristece de todo, pequeña?
__ No lo sé, dímelo...
__ Es mi alma... Es mi alma que habla con esa vibración silenciosa que roza otras almas humanas... Hay gente que me ha dicho que soy un hombre extraordinario y que he sido lo más maravilloso que les ha sucedido en sus vidas... Y también sé, que se las he arruinado.
...
__ Tu veneno es el caos, amor... ¿Cuánto tiempo más sucederá para que entiendas, con la mente y con el corazón, que aquellas almas que dices rozar, van quedando presas en las mallas invisibles de tu espíritu?... ¿Te has hecho cargo alguna vez de esa prisión? Así es Adrí, amor mío. Desearía romperte la piel con mi navaja, sacar de tus vísceras todos esos amores presos y dejarlos a un lado; ¡¡Que se pudran!!, ¡¡Que se mueran!!, ¡¡Que desaparezcan!! ¡Desearía romperte el culo a patadas y romperte además la cara! mano a mano, puño a puño, fuerza a fuerza, ¿Y sabes porque, precioso mío?... Porqué después de eso, no queda nada. Nada!!!
...

__ ¿Me odias, mujer?
__ Si yo te odiara mi odio te lo daría ahora; en la carne, en las palabras, en tus alientos. Si yo te odiara, Adrí, amor mío, mi odio te lo daría como cualquier mujer hecha mierda que jamás perdona su desdicha completa… Y bien que sabes de lo que hablo. No, Amor. No te odio. Odiarte sería odiar lo más hermoso de mi vida.
__ ¿Y por qué tus deseos?
...
__ ¿Sabes lo que es un capullo, Adrí?
__ A dónde quieres llegar, Pamela...
__ Un capullo es el envoltorio de una vida inmadura que espera su tiempo para nacer...
...
__ No hagas esto, mujer...
__ ¿Y sabes lo que es un nicho?...
__ No es bueno que sigas...
__ Un nicho es el capullo de los muertos que jamás saltará a la vida. Tú eres para mí un nicho que sólo sabe de amores muertos...
__ No me puedes culpar por no amarte...
__ No te culpo porque no me ames. Te culpo porque no amas. ¿Cuántas veces, desnudos, desollados, unidos, como las junturas de las carnes en los huesos de las manos, uno acariciando el cráneo al otro, dándonos de conciertos y exactitudes, ofreciéndonos devorar, saltar y entrar una vez más, pues ahí mismo, en esa misma composición, tú no estabas?... Si, amor. Tienes razón. El lenguaje nos hirió. Y está claro... tú carne quedó, pero tú alma, tú espíritu, ausente fueron sus lealtades...

__ Tú no me hablas de amor, querida. Tú no me hablas de amar, preciosa mía. Tú no me hablas de éxtasis y un hombre más. ¿Entiendes?... Desde el mismo comienzo de todo sabías de mi trato. Una vez más, me hablas de tus convicciones y tus anhelos, una vez más, te has enamorado del dolor. Perdóname, querida, por lo que digo, únicamente sujeto claridad a tus ojos... No es la carne que besé, fue su miel. No fue su lengua que cacé, fue su alma que rodó en mí garganta. No fueron sus dedos que reventaron mi piel, fue su jadeo que cayó en el pellejo delicado de mí oído... ¿Enamorado de mis muertos? No seas cruel, princesa mía. Mis muertos duermen cada noche conmigo... ¡Mierda!... ¡Fui yo quien los envolvió en mortajas de trigos y los dejó hundidos en sus despojos sobre mi tierra dolorida! ¡Fueron mis manos las que cavaron y que luego desgranaron las vísceras de sus ausencias!... Y tú dime, ¿Qué sabes de ello?... Otra cosa, mariposa, mis amores; todos mis amores, son historias narradas para que nunca olvide lo que he sido. Y claramente, querida, a esta bóveda nadie más que yo y mi alma entra.
...
__ No quise heriste, Adrí.
__ No la has hecho, princesa mía...

__ Mierda!!, ¿Qué nos sucedió para llegar a esto?... ¿Fue la lucidez de los últimos días?, ¿Fue nuestro amor a medias?, ¿Fui yo?, ¿Fuiste tú?, ¡¡¿Qué Mierda fue?!!
__ Si lo dejamos en la recolección de todos tus argumentos, y le agregamos, nuestra escasa fe... ¿Sería lo justo?
__ No amor, sería la realidad, la experiencia vivida, el mundo que no tocó vivir...
__ Nuestra verdad.
__ Cuestión fe.
__ Nuestra verdad...
...
__ Dame un cigarro.
__ Tú no fumas, pequeña…
__ Quiero hacerlo.
__ Como quieras.
...
__ ¿Te acuerdas cuando nos conocimos, Adrí?
__ Absolutamente.
__ Te hablé, me hablaste. Nos miramos encadenándonos de pupilas para no caer al vacío. Bailamos Depeche, tomamos ron, decidimos salir, me dedicaste la estación del tren. Tomamos un taxi, llegamos a mi departamento, abrí mis piernas y entraste ungiéndome entera... Nunca supe si en verdad me bebiste de a poco o me tragaste completa... Son algunas de las cosas que pensaré apenas comience el viaje sobre la carretera.
__ Acabamos 4 veces, cariño...
__ Lo sé.
__ Escuchamos dos veces el mismo CD de Depeche Mode. La mañana llegó, nos quedamos dormidos y despertamos inquietos pensando que algo maravilloso nos sucedía...
__ Y así fue.
...
__ ¿Qué te gustó de mí, Adrí?
__ Eres hermosa Pamela y bien lo sabes... Me gustó como me miraste, como sorprendiste mi vista casi perfecta. Esa noche no hubo nadie más que no fueras tú. ¿Lo sabías?
__ Si, siempre lo supe...
...
__ Fue en este mismo lugar.
__ Aquí mismo, cariño.
__ Me gusta tu cuello. La textura de tus huesos, tus pecas, tus dos lunares atrapados en la cerviz.
__ ¿Te gustan mis tetas?
__ Manjar de dioses, preciosa mía... jarabe a mi boca.
__ !!Mierda, Adrí!!! ¡¡Te extrañaré!!!
__ ¿Y qué chúcha celebramos entonces, mujer?!!!
__ Ya lo dijimos, amor mío. Nuestra partida, nuestra vida, el perjuicio que nos dimos, los buenos momentos, los malos también. Celebramos la honestidad de todo; tu fe, mi fe, tu vida, la mía. El amor y el desamor... ¿Qué más?
__ ¿El tiempo juntos?
__ Fue maravilloso, Adrí.
...
__ El tiempo nos consagró, pequeña. Seguir juntos es sacrificar nuestra marcha. Cantaremos venganzas y también ternuras... Y ya lo dijiste, mujer... después de esto, no queda nada. Nada!!.
__ Horror de horrores, Adrí, precioso mío.
__ No preciosa. Esto no es poesía, no es metáfora, no es una inspiración aventurera. Esto es vida, esto es pena, esto es dolor... Y el dolor, hermosa mía, es la rastra de todos nuestros sentidos rotos en la carne; la luz del alma, preciosa mía...
__ ¿Pintaremos acuarelas, Adrí?
__ Todos los días de nuestra vida...
__ ¿Y si dejamos de hacerlo?
__ Entonces, nunca hubo luz…
...
__ Antes de que quedar obsoleta por cantidades de ron, necesito que me des algo...
__ Lo que quieras, cariño.
__ Bésame.

Tomé su rostro con la suavidad de mis dedos, con la prudencia de mis memorias y fui espolvoreando sobre sus carnes el manantial fresco de mi boca; labio a labio, uno a uno, orilla a orilla... pues el susurro de mi aliento atrapó equívocas heridas, jadeando el encierro de sus carnes calmé entonces su nerviosa y ansiada conquista. Respiré en su boca y ella en la mía... Entera mi lengua rodó una vez más sorbiendo cada pedazo de sus híbridos sabores mientras mis manos más fuertes, más enérgicas, la reducían. Nuestros pellejos sudaron aún más, humedecidos entonces, cuellos y hombros, probamos de sus ácidos y dulces resabios, extractos de un alma cuando suda. Pero ya me sabes, cariño, tres y medio ron cola, y por muy dolido que me encuentre, igual me ponen caliente... Y así, sin decir más, arrinconados en nuestro territorio VIP, al lado de la boletería, froté mi pelvis contra la tuya. Nuestro juego oculto fue llevar tus manos sobre mi cuello y yo a tu cintura, mientras el vaivén enlazaba mi tieso paquete con tu vientre completo. Duro, delicioso, con los ojos firmes y turbados, atrapándote como la misma noche del comienzo de todo; bebiéndote, tragándote, queriéndote, lamiéndote, como cual amante conspirador que coloca su hombría entremedio de sus piernas. Sí, así fue, preciosa mía, así fue que llegué a ti, rozando tu oído izquierdo con el arpón que te dio mi lengua; suave, húmedo, infatigable, caudaloso, firme, bocanada de un hombre cuando ama a medias. Y todos esa noche en Pagano nos miraron de pies a cabeza, y todos esa exclusiva noche no dijeron nada. Seguramente fuimos la pareja heterosexual perfecta que derrama amor y calentura en medio de la diferencia. Y nada nos importó, cariño. Por primera vez vimos nuestra historia completa y la defendimos de todos esos ladridos que dicen gozar razón; esa puta razón que prescribe todo, esa puta razón de la carne extinta…


__ Mierda, Mierda, Mierda, que besas bien, Adrí!!! ... eso lo extrañaré...
__ Tengo mis méritos, Pamela mía.
__ No, amor. Besas bien porque hay miles que supieron de tus labios antes que yo... Eso es experiencia, eso es vivencia perfectamente bien vivida... Eso me gusta, eso me encanta...
__ Ni miles, ni cientos... Solo su buen número.
__ Te conozco, muñeco. A la carne y a la lengua, tú, no le huyes, corazón...
__ Por supuesto que no, amor. La humanidad tiene que saber como beso... ¿Acaso no es simple cuestión de belleza humana?
__ Tú y tus bellezas humanas.
__ Tampoco fanático para andar repartiendo mis labios y mi lengua al mundo... ¡viva el ron!
__ Si amas como besas, pobre corazón!!! ¡Viva el ron!
...
__ ¿Y qué te gusta de mí, Pamela?

Ella ríe con siniestra sonrisa. También hago lo mismo.

__ ¿Quieres la verdad correcta o la verdad a secas?
__ Ambas verdades.
__ Entonces, partiré con la verdad correcta... Me gusta como hablas, como vocalizas, como expresas tus emociones. Me gustan tus manos suaves y tu mirada de niño malo. Me gusta como la gente te observa, te mira, te trata. Me gusta como bailas y como pones tus manos en la hebilla del cinturón, como muerdes tus labios y como instalas tus hombros para besar.
__ Ah mierda, no sabía eso... ¿Y la verdad a secas?

Una vez más Pamela ríe con maldita sonrisa, toma un sorbo de su vaso y luego apunta sus labios a mi oído izquierdo, refregándome empapado el secreto sobre el pellejo de mi oído.

__ Me gusta tu paquete, tu mirada de caliente, me gusta como me punteas y cuando me follas por las mañanas... me gusta cuando susurras a mi oído y me dices “perra mía, eres mi puta perfecta, me gusta darte, me gusta follarte… Si, cosita mía, ahora aprieta, ahora suelta, ahora aprieta, ahora suelta...”

Sostengo el copete, bebo dos sorbos de una, Pamela sonríe, y nada más queda. Apunto mis ojos al cielo y luego a Pamela. Muerdo mis labios y nada más queda que reírnos de su verdad completa.

__ El ron te ha dado un fuerte juicio sobre mi práctica sexual, cariño.
__ Que mierda importa, Adrí. Mañana no estaremos, mañana te dejaré y tú harás lo mismo...

Callé. Y callé con mi destino y su destino cruzado por un momento en mis ojos, defendiéndome del asfixiante viento, sólo le vi pasar.

__ Quiero que me prometas, Adrí, que de esta noche florecerá algo porqué escribir. Quiero que me prometas que muy pronto, sin oírte, sin saberte, sin tocarte, te averiguaré y me harás volar con toda la extensión de tu alma... me tocarás sin hacerlo, me besarás sin mojarme, me amarás sin creerlo, me abrazarás sin pactarme... Si no he de verte nunca más, quiero elevarme y respirar en tu boca el manjar cotidiano de todos los sueños que me hiciste tocar...
__ Es una promesa, princesa mía. Prometo soltar mi voz, con la mente y con el corazón, apenas hunda mi verbo a la vida íntima, prometo llevarme esta noche a la confesión de un alma que tiembla, recolectar en ella, los aromas, los colores, las sinfonías y el tallado del vientre, prometo extender mis cantos y no estropearte, prometo hablarte con un corazón limpio que muerde su hambre...
...
__ Bésame una vez más, amor.

Su boca en la mía. Su lengua rodeándome entero; cazando el despojo de la angustia, sujetando panales y esa luz tan brava del alma mía. ¿Duele?, ¿Quema?, ¿Toca?... Ahora recoge mi caída y conviértela en polvo, Pamela mía, mal amada, el veneno; mi plegaria...

...
...
__ Alguna ves, princesa ¿Te has sentido orgullosa de mí?
__ Cuando limpio tus mejillas, por supuesto que sí.
__ No hablo de pequeñeces, cariño... hablo de vida.
__ ¿Recuerdas cuando fuimos a Forestal?, ¿Cuando nos sacaste a Fabián y a mí a tomar las fotografías a las animitas que querías tener? ¿Esa misma noche en la que casi perdimos la vida entre balazos de narco?
__ Si, la recuerdo.
__ Llegamos a una esquina de una pequeña rotonda. Le pediste a Fabián detener el auto. Bajaste. Fumaste un cigarro y luego caminaste un par de pasos. Cortaste una flor y la dejaste metida en la reja de una casa hecha de madera. Dos perros ladraron, volviste, tus ojos lloraban. No dijiste nada. Ni una sola palabra. Tomé tu mano y Fabián también lo hizo. “...Cuando he amado y ese amor se ha ido, siempre dejo flores que nunca encontrarán. Es mi rito fúnebre. Es mi amargo ejercicio” nos dijiste y luego caíste sin vergüenza a nada... Orgullosa de ti, Adrí, amor mío. Verte hombre completo entumecido por lo que has vivido.

__ Es verdad. Esa noche dolió... pero ya pasó...
__ Si, cariño, hace rato pasó.
...
...
__ ... ¿Y tú de mí, Adrí?
...
__ Fue para el cumpleaños de Alejandro, cuando me pediste que fuera por ti al hospital después de mi pega. Te esperaba sentado en la sala común del Van Buren, a un costado de la entrada principal. Dos mujeres lo hacían de la misma forma al extremo de la habitación. Se veían desesperadas, dolorosas, como si la angustia les devorara cada aliento, cada tejido de sus cuerpos. Al rato apareciste, te sentaste al lado de ellas, les tomaste las manos, acariciaste sus mejillas y les diste la mejor noticia seguramente de sus vidas. “No fue tan grave la caída, sus santos patronos lo cuidan, resultó ser un hombre muy fuerte” les dijiste con la ternura atrapada a sus vistas mientras yo sólo te miraba. Recién ahí supe porque te admiraba tanto, preciosa mía... No era tu condición de cirujana, Pamela querida, ni menos, tu súper pega guau de importante. Pues ya me acostumbré al sonido del beeper y a las salidas de emergencia a eso de las tres de la mañana. Nunca te lo he dicho, cariño, pero creo que es prudente confesártelo ahora... Es tu verdad, no es tu circunstancia. Es lo que está en tus manos y en tu voz; signos visibles de los más hermoso que abraza tu vida. Es lo que está en esas mallas invisibles que bien explicas; del dolor más brutal, preciosa mía, sacas su luz y lo apaciguas. Eres bella, mujer, bella del alma. Mirarte es una oración fuerte y dura; veracidad en tu juicio y locura en tu espíritu... Verte en esa condición, únicamente me obliga a adorarte...
...
...

__ Mierda!! Mierda!! Mierda!!
__ Sí, preciosa, mía. Mucha mierda nos queda por vivir.
__ Sólo los grandes y los limpios de corazón hablan con palabras tan bien hechas...
__ Hay tanta maleza por cortar que mi corazón se ha acostumbrado a su aspereza... No sería justo sacarla, pues ella es parte mi verdad...
__ Dueles, precioso, Adrí, dueles ¡¡Tanto, tanto, tanto!!!
...
__ Es mi veneno, mi puñal; la condena de mi alma...
...
__ ¿Cómo eras cuándo sonreías, Adrí?
__ Como un recién nacido cosido al pezón de una madre nueva…
__ ¿Cómo eras cuando me amabas?
__ Como un puñado de arena que cae y se disuelve completo... como un diente de león que vuela apenas revienta su raíz en su flor.
...
__ Mi boca se seca y mis ojos arrancan justicia por si mismos, horror de horrores, Adrí, amor mío!!!
__ Descuida, preciosa mía, también he tomado el mismo camino.
__ ¿Es una espera inútil?
__ Morirás de fatiga...
__ Pues ya no sería por tu veneno...
__ Tu fatiga; mi veneno. Tu espera; cal a tu carne...
...
__ ¿Qué harás con tus días?
__ Quisiera alejarme de la tierra y salirme de ella, habitar un planeta extraño hecho para mí; beber de sus venas, morder sus cosechas, chupar el pezón de la noche y acostarme en sus blandos polvos, entrometiendo en las médulas de Orión, agrupando mis cinco puntos cardinales... para luego volver a la tierra y empezar otra vez...
__ ¿Como Frost lo hizo?
__ Es parte de mi vida, fragmento de mis cinco espíritus reservados en mis huesos...
__ El cultivo de todos los venenos que dices tener...
__ No, preciosa mía, mi veneno está en la mente, no el corazón.
__ ¡Horror de horrores una vez más, Cariño!
...

__ ¡Mierda! ¡Déjame ir, Pamela mía, quita el ruego de mi carne y da razón a tu locura! ¿No es, acaso, la inmolación del alma insistir una y otra vez en las esperas, en las tierras yermas, en el amor que calla por un hombre que rompió su silencio mantenido por siglos por un igual?... ¿Será diciembre el ciclo ancho de dos fugas que aman con manos atadas? ¡Y soy tan cobarde, mal amada! ¡Soy tan cobarde por vivir de este modo! ¡Mi carne, la miseria! ¡Mi alma, franja oscura de todos los nectarios! ¡Déjame ir, Pamela mía! ¡Quita el ruego de mi carne y da razón a tu locura!

__ ¡Basta! ¡No me toques! ¡No me acaricies! ¡No me beses! Todas las palabras fueron ya dichas... ¡Y mírate como tiemblas! ¡Como un amor epiléptico en medio del desierto! ¿O me dirás, maldito, que no sé de eso? ¿Que no supe de ti y de tu amor desierto? Así es, Adrí, corazón maldito, se apaga tu luz en mi pecho. ¡¿Y mí venganza?! ¡¿Y mí dolor?! ¡Vamos, maldito embrujo! ¿O sólo llorarás por la traición de mayo? ¿O sólo morderás tú furia porque al verlo a él, viste lo más hermoso que te ha pasado? ¡¿Se te olvida quizás, que tú alma quema?! ¡¿Que tú alma duele?! ¡¿Que tú alma es un nido de serpientes?! ¿No me pedías verdad? ¿No me pedías la furia? ¿No me pedías mi odio?... Pues ahí lo tienes, ¡¡Mi odio extendido y pulcro!! ¡¡Mi odio de diciembre puesto en tu carne, que también fue mi carne!! ¡Y no tengo remordimientos que sangran! ¡Y no tengo cenizas que atoran mi lengua! ¡Ahora mírame y no quites el rostro! ¡Maldito, verdugo! ¡Éste es tú dolor! ¡Esta es tú vergüenza! ¡Esta es tú miseria! Y preguntarás mil veces por qué una mujer tiene colgadas las navajas en su vientre. Y preguntarás por qué ellas cerrarán los ojos para no verte. Y preguntarás por qué sus sábanas lloran la esperma caliente derramada minutos antes. ¡No maldito, Adrí! La mujer que ama sabe lo que ama. Tu cuerpo; nectario arrojado entre mis labios y mi vientre. Tu alma; vasija extraña, inmensa como un océano, intensa como la muerte en occidente, desconocida como el vuelo revoltoso de una mariposa en medio de una habitación oscura. ¡Basta! ¡No me toques! ¡No me acaricies! ¡No me beses! Todas las palabras fueron ya dichas... ¡Y mírate como tiemblas! ¡Como un amor epiléptico en medio del desierto!

__ Jamás me he reído de tu inocencia, ni menos, de tus claridades puestas en tu ruego. La alquimia de mi cuerpo no es un brebaje hecho para ti, Pamela querida. Mis cueros saben que he resistido a lo menos 25 años de sedición por callar. Hoy, ya no enmudezco, preciosa mía, ni mucho menos tejo la prisión de mi bohemia irracionalidad, pero hay cosas que bien las has considerado desde el mismo inicio de todo. ¿No es así? Soy un hombre, un hombre a secas, y eso, querida princesa, tiene sus costos. Me hago cargo de tu odio, pero jamás de tu dolor. Me hago cargo de tus exhortos, pero jamás de tus alaridos... Quieres morder el amor pasando por alto su amargo y dulce sabor. ¡Mierda! ¡Como si toda esta puta existencia fuera azucarada a paladares frescos!... ¡Soy un maldito, y qué! ¡Soy un veneno, y qué! ¡Soy un desconocido, y qué!... Todos mis sentidos se han vuelto locos y dementes, cazando y persiguiendo sus libertades se unifican apenas comienza la desintegración de mi naturaleza. Pasaré por alto la epilepsia y tus conjuros, y en cuanto a hablar de estaciones y tierras desiertas, es la muerte, complemento necesario de la vida. Y no te confundas, preciosa mía, no pongas esa cara de equívoco y objeción, hablar de muerte no es más que el deseo por alcanzar la urgente necesidad de vida. Y no te hablo de esa vida acostumbrada y vacía por comprender el mundo que nos tocó vivir, te hablo de esa vida hecha por bárbaros rebeldes que pretenden cambiarlo todo a partir del vuelo secreto de una mariposa. Soy un continuo equívoco en sí mismo y de nada sirve volver a discutirme con ese otro yo que habita conmigo mismo. Mi cuerpo pertenece a la naturaleza, y cada partícula y cada átomo y cada migaja es la alquimia de mis deseos irreconciliables con tus carnes absolutistas. No soy esclavo de bautismos, ni mucho menos, de sus culpas cristianas barbáricas. Tengo el horror echado sobre mis hombros por otras causas que nada tienen que ver con sus obediencias de cleros y manteles de oro. A mi dolor de mayo, no le haré caso, esta atroz soledad viene conmigo desde el mismo día que Me gusta tu odio extendido y completo. Es chori, como me decías apenas te invitaba a comer una reineta frita a la costa de Con Cón, y luego con la guatita llena y el corazón contento, caminábamos en pleno invierno por horas al lado del océano buscando conchitas para llevar a casa y colocarlas al fondo de una botella… Sin duda, princesa mía, has ocupado violentas palabras para reducirme, has roto el trato del lenguaje y me has agujereado el alma mía. Sin duda, preciosa, nunca me sentí más amado. Y por favor no creas que es una arrogancia, o tontamente me califiques como un levantado de raja. Sólo doy sentido a los gritos de tu amor insatisfecho por este malvado compañero ausente a tus rezos. Súbitamente hoy todo termina, pero cuidado, preciosa mía, también comienza un largo principio de reconciliación: o es el infierno y la desesperación puesta en diciembre, o es esa extraña esperanza ciega propia de tu raza. La mujer que ama sabe lo que ama, entonces, extendido tus brazos mentirán apenas acunen mi cuerpo fallecido. Basta, amor. Bailemos y bebamos mientras estemos juntos, nuestros odios ya fueron arrojados y algún día se quemarán todos sus nectarios. Y mientras eso suceda, ambos sabremos que el mundo fue más hermoso apenas nos unimos en carnes, en cuerpos y en almas.

Pues ella untó mi alma con ligaduras aromáticas de un año de sabernos bien vividos, advirtió en sus caricias una barba crecida de dos días, y allí, saliendo de su margen oriente, miles de mariposas volaron por encima de mi cráneo mientras sus dedos tocaban la humedad telúrica desnuda a mil ojos adyacentes. Hermoso como la lluvia de junio sobre un estuario abandonado, la visceral inteligencia de David Gahan, resucitó toda nuestra biología, extrayendo incluso, hasta las costras de nuestros sexos agujereados tantas veces; bailamos, lloramos, sentimos, reímos, vivimos, fuimos raza humana y besamos cada partícula conspiradora que reventó la piel mojada, pues sabrás que soy hijo de la humanidad y le soy fiel a su hermosísima geografía, conmigo viajan la tortura y el espíritu, el polen y la sabia, el cadáver y el hombre libre, sujeto en las terrazas del mundo a la humanidad completa, y tú, mujer mal amada, sólo acéptalo; soy el escritor del cuerpo, soy el escritor de infames épocas, soy el recolector del cosmos, soy un hombre, un hombre hecho del dolor, un hombre de occidente, un hombre extraño de naturalezas y latitudes voraces. Nuestras almas sudan, nuestros cuerpos claman el perdón; el hormiguear en nuestros muslos, el invierno seco en nuestros párpados, la seducción zigzagueante encontrada en el rumor de los adoquines de Pagano, mientras las sombras contiguas buscan provocar la alquimia de un hombre de treinta años. Unidos nuestros labios, beberíamos por última vez de sus inclinaciones, chupando todo el botón de la existencia, hasta la última gota de diciembre. Vamos, preciosa mía, no tiembles, el amor es un gran sueño despierto, el amor es un ejercicio doloroso y también amargo, vamos, amor, bailemos y bebamos, Enjoy The Silence en las mallas invisibles que tejen nuestros espíritus, en nuestros cueros rabiosos y exiliados por los siglos de los siglos; tus labios sobre los míos, tus conjuros en mí boca, tu alma en mí mente, tu corazón en mí garganta, tus besos en mí sangre, tus sudarios fragantes sembrados en mí cama la última noche de diciembre, como si pasearas sobre la arqueada figura durmiente repleto de néctares sin fin. Vamos, amor, déjame limpiar tus mejillas, tu odio no puede ser tan serio, es la antología de clarividencias que corren locamente entre el rumor del pan y el rumor de mil ojos inmediatos a nuestros cueros. No dejemos de embriagarnos, loco amor; tu pecho sobre mi pecho, tu dolor sobre mi dolor, tus cenizas en mis cenizas, tus manos con las mías, tu silencio en mi silencio. Todo indica que mañana será un nuevo día y nuestra habitación quedará abandonada, y tú cuerpo correrá por la carretera abierta del norte mistraliano, y mi cuerpo reposará sobre mis linfas de enero, será entonces el juglar de la verdad, Pamela mía, mal amada, dulce mujer…


Words like violence/Break the silence/Come crashing in/Into my little world/Painful to me/Pierce right through me/Can't you understand/Oh my little girl/All I ever wanted/All I ever needed/Is here in my arms/Words are very unnecessary/They can only do harm/Vows are spoken/To be broken/Feelings are intense/Words are trivial/Pleasures remain/So does the pain/Words are meaningless/And forgettable/All I ever wanted/All I ever needed/Is here in arms/Words are very unnecessary/They can olly do harm…

Enjoy the Silence

DEPECHE MODE


Monday, December 18, 2006

conversaciones con un E.T.








“Soy un escritor hecho por el dolor. Si ese dolor se origina en la época de la transición política, entonces recolectaré su cosecha. Pero no sus tonteras”.



Un hombre alto, de contextura delgada y de unos profundos ojos brillantes nos espera sentado en las terrazas de la nueva Biblioteca de Santiago, en Matucana 151. No representa en absoluto sus 31 años de edad, pareciera de 24 o 25, pero jamás de 31. De una sonrisa encantadora lo definen como esos hombres que se saben guapos pero que apuestan a lo contrario, de esos hombres que juegan permanentemente con sus miradas y que son capaces de decirlo todo sin el más mínimo esfuerzo mecánico de sus cuerpos. Goza con este par de horas dedicada a la entrevista antes de volver a Valparaíso, lugar en donde vive desde hace un tiempo. Es observador, enigmático, provocador, silencioso y de total lucidez, reflexivo en sus respuestas, mira con fuerza directamente a los ojos y nos pone a prueba. Promovido como una de las nuevas promesas literarias del 2007, con casa editorial nueva, una novela rearmada dos veces para ser presentada en septiembre del próximo año, más una recopilación de 12 cuentos que serán publicados en julio, es la consecuencia de este joven escritor entregado más a la ruptura que a los decálogos estéticos de la nueva narrativa Latinoamericana.

Carolina Souza P.

¿Por qué escribes?
Por accidente, simplemente por accidente.
¿Es una casualidad?
Más bien un evento. Atrapado por el dolor y sin saber que hacer con el, escribí, y escribí por mucho tiempo, por épocas enteras, tratando de entender en verdad quien he sido...
¿Y quien has sido?
Realmente no lo sé. Soy la consecuencia de mi historia, soy la consecuencia de mis circunstancias. Soy el único responsable de lo que he vivido. Creo que todos mis personajes llevan algo de mi carne, algo de mis huesos, algo de mis polvos, por muy malditos o extraordinarios que estos sean. Ellos me han arrastrado en ocasiones hacia abismos que ni yo los he creído, suelo crear personajes enamorables pero que luego se han convertidos en serios dolores de cabeza, de esos dolores que uno jamás se quisiera.
¿Es una terapia?
En un comienzo, sí, luego se transformó en una adicción y luego en una obsesión. Ahora creo que es una disciplina, un trabajo, un argumento que me sostiene y que me hace feliz en breves ocasiones...
¿Debo entender que tu narrativa es autobiográfica?
Por supuesto que no. Mi narrativa me ordena el caos, es el equilibrio de mis demandas, es la voz de mi locura. Esa locura aprisionada en las mallas invisibles de mi espíritu. Y por supuesto que he trabajado con mis dolores, también con mis alaridos. Pero sostener que escribo mis biografías es sustentar una gran fantasía. No confundamos las cosas, llevo conmigo las grandes experiencias que un hombre se quisiera, pero jamás cometería la traición de reproducirlas en un guión, en un papel, o en un computador. Simple sentido común… Perdón. ¿Dije sentido común? Jamás he tenido sentido común.
¿Entonces escribes para ordenar tus emociones?
Mi verdad es la trayectoria que existe entre el bien y el mal. Siento que soy un escritor adolescente, conmigo mis emociones se queman, se asesinan, se elevan. No tengo ambigüedades narrativas, puedo saltar de la lucidez completa y escribir una mierda al mismo tiempo. Quien se atreva a tocarme sufrirá las consecuencias de todas las culpas que existen. Es ahí en dónde están mis emociones. La médula del porqué escribo.
¿Una provocación tal vez?
Me gusta esa palabra. Es un verbo importante en mi narrativa. Hasta puede ser un buen argumento.
¿Qué argumentos te sostienen?
La rabia, el dolor, la ironía, el amor, el desamor, Depeche Mode, la inteligencia, la carne, la reducción, el poder, el sexo, el buen sexo, el muy buen sexo, U2, la traición. En verdad, todo lo que me conmueve.
¿Qué argumentos detestas?
La mala educación, la mala leche, el intelectual hecho de pura mierda, lo corriente, la estética de un político o de una política, la mediocridad, la mentira de un amor, la mentira de un amigo.
El amor es recurrente en tu propuesta, ¿Existe algo que deseas curar o denunciar bajo tu trabajo literario?
El amor es un amargo ejercicio. Lo decía mil veces la Mistral. Comparto absolutamente su afirmación. En mi trabajo encontrarás el dolor, la memoria resistida, lo maravilloso de un amor y lo grosero que puede llegar a ser el mismo. Soy un hombre intenso para vivir, si a eso le sumas mi condición de escritor, el dolor cobra millones de veces más poderío e insolencia. ¿El amor no es acaso lo más primitivo y hermoso que el ser humano pueda llegar a vivir? Mi apuesta es que sí. Lo es. Es así. Mi sentido común lo grita…
¿Cómo curas tus dolores de amor cuando aparecen?
Con mucho agua de toronjil, con mucho cariño de mi vieja, con la claridad y ternura de Ángela, con la mano de mis amigos, con un cigarro por las noches y con el pc encendido latiendo una y otra vez.
En tu primera novela –Quédate Por Esta Noche- existe una relación homosexual muy intensa disfrazada en una relación de amigos, ¿Qué fue lo que te motivó a escribirla?
¿Motivos? Son muchísimos los motivos. El más importante tal vez, fue la denuncia sostenida e inconmensurable por no olvidar. No olvidar que existe un lugar, en el que sea, que un amor entre dos hombres es lo justo. No olvidar que mientras exista un nudo en la garganta y un ojo salga de su fosa, esa historia doblegará tu alma. No olvidar que más allá de las circunstancias, más allá de la verdad, hubo un juicio y también una sentencia. No olvidar que somos hombres hecho más de emociones que de razones. Creo firmemente que Quédate Por Esta Noche es una novela equivocada. No en sus personajes, no es en sus tejidos, no es sus latitudes. Es equivocada porque sus méritos son la rabia, el pudor, lo extraordinario de un amor y lo patético del mismo. Es equivocada porque la gente la siente como propia, como si fuera una hermosa realidad y ese solo juicio es la mejor de mis venganzas.
¿Quédate Por Esta Noche es una venganza?
La más hermosa de mis venganzas.
Entonces, ¿Marcos y Javier fueron hombres de carne y hueso?
No. Todo lo contrario. Fueron hueso, luego carne.
¿En dónde está la equivocación entonces?
En los tiempos, en las circunstancias, en las víctimas que arrojó la historia, en el error de sus mundos. En el horror de sus alientos.
¿Quieres esa novela?
Lo suficiente para hablar con decencia de ella.
¿Dónde encontraríamos a Marcos y a Javier hoy?
Probablemente Javier estaría en algún Hospital de Valparaíso cumpliendo sus lindas funciones de médico, luego se iría de cafés en cafés con sus amigos, saltando de conversación a conversación, para finalmente terminar en su casa en un cerro de Valparaíso, acariciando a su pareja mientras ambos ven tv.
¿Y Marcos?
Ni idea.
¿En dónde vives en la actualidad?
En Valparaíso, cerro cárcel.
¿Y jamás has visto a Javier?
Ni una sola vez.
¿Y si lo vieras que le dirías?
Que su vida me aburre.
¿Y a Marcos?
...

¿Qué es lo que más te gusta de tu narrativa?
Que emociono en breve.
¿Qué detestas de tu pluma?
Últimamente el exceso de detalles para construir un aroma. Soy un platónico aristotélico mistraliano. A la carne no lo huyo.
¿Qué fue lo que hiciste cuando terminaste de escribir tu primera novela?
Dos hechos marcaron esa experiencia. El primero de ellos, fue ir al dentista, tenía un gran dolor de muelas. Y el segundo, fue lanzar al río Mapocho, junto a un amigo, el manuscrito original de la novela.
¿Y eso por qué?
Tres años me tomó escribirlo. Dos años publicarlo. El agotamiento fue radical y supremo. Había que dejarlo partir. Ya no quería saber más de eso.
¿Cuándo fue la última vez que amaste?
No lo sé, aún estoy vivo.
¿Desde cuando no amas?
Siempre he amado.
¿Qué fue lo más reciente que escribiste?
Un correo a un amigo.
¿Y literariamente?
Una carta. La titulé 14:15.
¿Y el motivo?
Nada serio, sólo un encuentro de palabras musculosas dirigidas al horror de la historia oficial.
¿Cómo te enteraste de la muerte de Pinochet?
Casi al final de una cópula sexual. Fue un momento muy mágico, jamás lo olvidaré.
¿Cuál fue tu principal sentimiento al enterarte que Pinochet había muerto?
Mientras buscaba confort, pensé si en verdad la mala hierba nunca muere. Y murió. Murió con todos los honores de los grandes asesinos. Sin castigo, sin juicio, despojado de toda la verdad homicida en su retina.
¿Celebraste?
No celebro huebadas. ¿Celebrar qué? ¿La muerte de un dictador sin culpas y sin castigo? Tengo mejores cosas que hacer.
¿Te sorprendió la cantidad de pinochetistas que salieron a las calles y desfilaron frente a la urna de Pinochet?
En absoluto. El mal gusto de ese grupo de personas es coherente con su difunto, por lo tanto no es un factor de sorpresa. Ellos no sepultaban a su muerto, ellos dignificaban sus culpas por medio de un rito fúnebre. Si no lo hacían ahora, serían unos enfermos de mal agradecidos. Ellos han sido los mismos siempre, los que han validado la desaparición, el crimen, la tortura, el asesinato político para mantener sus privilegios. No es una respuesta casual la salida desde sus madrigueras. Es más bien una pauta cultural muy sabida.
¿Qué te hubiera sorprendido de ese rito?
Que ese señor se hubiera levantado de su ataúd y hubiera pedido perdón. ¿No es una perversa fantasía?
¿Existe para ti un antes y un después de la muerte de Pinochet?
Jamás. Mi vida es un lugar de experiencias y juegos conmovedores. Dame el mérito entonces de seguir siendo un hombre hecho de prácticas extraordinarias. La muerte de ese señor no es más que la reducción de todos los miedos y actos deleznables de su vida puestas en su cadáver. Para mí la muerte de Pinochet no marca en absoluto mi vida. Fueron otros los que pusieron mortajas de oros y bandas presidenciales en su cuerpo. Lo importante es aquí, que ese cadáver no respire aún después de su muerte. Y creo, firmemente, que Pinochet respirará aún después de muerto. ¿En dónde?... En los civiles que participaron de su gran obra, en los milícos que promueven la sedición, en los pendejos que no saben lo que es leer, en la ignorancia de sus padres que los educan bajo el yugo del: “había que matar unos pocos para salvar el país”, en la intolerancia por las minorías, en el analfabetismo profuso del parlamentarismo, en esta constitución, como todas las anteriores, nacidas en los cuarteles. Como diría Parra, “Cuidado, el cadáver de Pinochet aún respira.”
¿Qué opinión te merece la transición política?
La peor de las opiniones. Infecciosa, cobarde, sin educación, hecha por hombres y mujeres con poder que cuidan sus propias granjerías. Tengo serías objeciones éticas sobre la transición de Alywin, Frei, Lagos y sus cortes de cortesanos y cortesanas. Amparados por los tratados y pactos secretos, nos han hecho creer que democracia es la contradicción entre la opinión política y la praxis económica. Sus mandíbulas se han llenado curiosamente, por largos 16 años, de reflexiones que cuestionan sistemáticamente un modelo capitalista, agresivo a la escala humana, pero al momento de planificar la sola idea de su intervención, son los mismos sujetos concertacionistas que acompañan a los patrones, a los dueños de Chile, a los ejes económicos y al cuerpo de generales, en torcidos brindis y respaldos institucionales. Pinochet murió y la concertación es responsable ética y filosófica de su cadáver. No fue capaz de juzgarlo, no ha sido capaz de derogar la amnistía, ha sido mediocre en la justicia, nos instalaron el discurso de la medida de lo posible. ¡Pobre de sus conciencias cuando las nuevas generaciones revienten la tierra! La transición política se ha olvidado de lo más ético del ser humano; su memoria.
¿Estas inscrito en los registros electorales?
Por supuesto. Soy un hombre inteligente.
¿Por quién votaste en la elección Presidencial de enero del 2006?
Por la señora Michelle.
Pero ella representa a la concertación, es la actual líder política de la coalición que ha construido la transición. ¿No existe ahí una contradicción en tu discurso?
¿Imaginaste alguna vez votar por una mujer torturada?, ¿Imaginaste, por solo una vez, votar por un ejecutado político?, ¿Tuviste al valor, acaso, de soñar, que en una de esas, serías capaz de llevar a la presidencia de Chile, a una mujer que ha vivido en su carne la tortura, la desaparición de sus amigos, la muerte de su padre?... Votar por la señora Michelle significó para mí elegir por la memoria, fue darle un puñetazo en el hocico a los dinosaurios que dicen tener la verdad de lo que es mejor para Chile. Fue un acto mistraliano.
¿Crees en ella?
Con todos mis sentidos puestos en el pellejo.
¿Escribirías sobre ella?
Sobre ella y sobre cualquier hombre o mujer que me conmueva.
¿Eres tú un escritor hecho por la transición política?
Soy un escritor hecho por el dolor. Si ese dolor se origina en la época de la transición política, entonces recolectaré su cosecha. Pero no sus tonteras.
¿Qué personajes propondría para integrar el mejor Consejo Asesor Presidencial sobre Memoria?
Indudablemente que propondría a mi madre. La vieja es seca. No se le va una. A Parra, Nicanor, por lo teoremas más inteligentes y sensatos que me han llenado el alma de cuerdas. A Gabriela Mistral, por su socialismo cristiano hecho desde su destierro, para que pontifique el sufrimiento y lo convierta en la luz del alma. A Roberto Bolaños y su fuerza intelectual suprema, para que trate a la Mistral de extraterrestre y Parra le saque la cresta. A Clotario Blest, por su infinita extensión para comprender un mundo justo. A Andrés Alywin, por hacer del dolor humano una vicaría irrenunciable. A Teresa Willms Montt, para darle una exquisita locura al consejo. También propondría Armando Uribe por su solidez en derecho convertido en rugido. A Pedro Lemebel. Me encantaría verlo sentado junto a Parra, Bolaños, la Mistral y don Clotario. Sería extraordinario advertirlo con sus cueros, perlas y plumas. Propondría la histeria de Longueira, la verborrea del cura Hasbún, que unidos los dos, sería el chiste más peligroso que el ser humano premoderno chileno escuche en su vida. Y finalmente, llevaría a este consejo y con el único fin de dar con un lenguaje extraordinario, a Kurt Cobain y a Cecilia, la gran cantante Cecilia.
¿Qué te emociona?
Todo lo que se mueve y que es biológico.
¿Qué es lo más cliché que has escrito?
Casi todo.
¿Algo en particular?
Situar a dos hombres convertidos en polvos de estrellas. Si, eso fue muy cliché.
¿Qué es lo peor que se ha dicho de ti?
Que soy un hombre encantador.
¿Y qué es lo mejor que se ha dicho de ti?
Que soy un veneno.
En una sola palabra ¿Cómo te defines?
Como un Ex.
¿Cómo lo comprendemos?
Muy simple. Soy un ex militante socialista, soy un ex novio, soy un ex amigo, soy un ex escribidor, soy un ex católico, soy un ex activista de utopías, soy un ex marxista, en resumen, un ex.
¿Te tomó por sorpresa la invitación hecha por la editorial a Madrid?
Totalmente.
¿Qué será lo primero que hagas cuando llegues a Madrid?
Tomar un café en el aeropuerto. Ver, además, la cara de mi nuevo editor a quien conozco sólo por fono y correos.
¿Quiénes saben sobre tu nueva casa editorial?
Sólo los que me importan.
¿Qué te traerás de España?
Por el momento, mi boleto es de ida.
¿Y si existe un regreso?
Libros para mí, mi familia y algunos amigos.
¿Qué te llevarás de Chile?
Un par de jeans, unas cuantas poleras, solo ropa de primavera verano, por la fecha del viaje, unos cuantos vinos en botellas, mis libros, mis cuadernos, mi computador nuevo, hartas cajas de condones, tres tragedias humanas y cinco poetas muertos debajo de mi cama.
¿Cuáles son tus referentes literarios chilenos?
Sin duda la Mistral hoy. Luego de estudiarla y examinar cada una de sus vestiduras, creo consistentemente que el encuentro con su poesía es lo más maravilloso que me ha sucedido. Mi narrativa ha cambiado absolutamente luego de su completo descubrimiento. Creo que la Mistral entró en mis carnes para no salir. En cuanto a la prosa, me gusta la inteligencia de Bolaños, pero muchas veces me deja sin piel, a diferencia de Lemebel, que antes de llegar a la excelencia literaria se preocupa más del placer. Me gustan los escritores y escritoras de excelencias pero también de placeres honestos.
¿Recientemente has encontrado a un escritor o a una escritora de esa naturaleza?
¡Recientísimo!. Antes que ustedes aparecieran leía un cuento del concurso de la revista Paula 2001. Se llama El Mejor de los Lugares Posibles, de Daniel Villalobos. Simplemente extraordinario. Me dejó hecho un manojo humano. Aspiro a algún día a escribir con esa sensibilidad tan verdadera e inteligente, he visto en este autor una experiencia increíble por descubrir.
Hablabas de la excelencia literaria, del placer al construir el texto ¿Crees que llegarás a ese resultado que discutes?
Mi primera novela es sólo un intento, un asomo al espacio narrativo. Jamás pretendí convertirme en escritor. Hoy sin embargo, es distinto. Me hago cargo de lo que soy. Me preocupa la excelencia, el placer de leerlo, la urdimbre de emociones, pero por sobre todo, la honestidad de su creación. Un texto mío debe ser lo suficientemente inteligente y honesto para salir al universo. Debe contener emociones, excelencia, vida y originalidad. Aspiro a eso ¿No es una hermosa idea?
En tu próxima publicación de cuentos, existen dos que me llamaron particularmente la atención; “La Señora que Duerme Bajo el Piano de Cola; o la Última Pieza de Maraiz” y “He visto Salir una Pelusa de tu Ombligo. ¿Pretendes convertirte en un escritor controvertible?, ¿Sabes lo que viene?...
Ambos cuentos vienen con una carga política importante y trascendental, ambos cuentos serán amados u odiados. Curiosamente no se pondrá en duda mi condición de prosista, o escritor en el peor de los casos, sino, será cuestionado mi desprecio absoluto a las afirmaciones del poder. En el primer cuento que señalas, corro el riesgo de la odiosidad más legitima que tenga a mi haber. Estoy seguro que las instituciones del poder saltarán con sus franquicias e inmunidades y desacreditarán mi trabajo. Simplemente me da lo mismo. No les tengo el más mínimo temor. En cambio, con el segundo cuento que adviertes, estimularé las delicadas pasiones de toda ambigua historia humana, esa concepción tan confusa nombrada “la heterosexualidad progresista” que no es otra cosa más que la loca de la carteta histérica por no saber decir lo que es. Una loca. Después de todo, somos muchos los heterosexuales progresistas que vemos en la homosexualidad un sentido estético maravilloso y hermosísimo de la raza humana.
¿Te declaras un heterosexual progresista?
Absolutamente. Me encanta esa afirmación.
¿Y políticamente?
Como un escritor heterosexual progresista. Es casi un principio filosófico. Más bien un postulado.
¿Cuál es tu principal preocupación hoy?
Son dos. Una es la aprobación del banco a un crédito de consumo. Y lo segundo, es recomponer mi amistad con un buen amigo a quien fallé por omisión y mi falta de tino.
¿Te importa mucho la amistad?
Después de la madre y el padre, el trato de la amistad es un valor supremo. Si ese trato se daña, hay que hacer todos los esfuerzos que existen por reconstruirlo. Pero si se fractura, entonces ese trato se entierra como a los muertos.
¿Tienes muchos amigos?
Muy pocos pero los esénciales para vivir decentemente.
¿Y tienes muchos muertos?
Muchos más de los que quisiera. Es un tema del que no me siento preparado para hablar aún. Tal vez nunca lo haga.
¿En qué horarios escribes?
Por las mañanas muy temprano y por las noches. Las mañanas son mis mejores horas.
¿En qué momento vienen las grandes ideas?
Curiosamente en las duchas y en los desplazamientos desde un lugar a otro. En los buses, en las micros, en las caminatas, en los trayectos, allí están mis mejores momentos de creación. Los anoto en mi cuaderno y luego los desarrollo en mi pc.
¿Te has sentido extraviado en algún momento de tu vida?
Al día son varias las ocasiones en que me siento perdido. No sé el porqué.
¿Eres depresivo?
Depresivo, bipolar, extraño, ermitaño, esquizoide de naturaleza. Por supuesto que sí. Todas esas.
¿Y cómo lo manejas?
Mucho deporte, harta agua, leo en exceso, buen sexo, escribo en cantidades groseras, escuchó muchísima música. Los audífonos y yo somos grandes amigos. Eso me mantiene.
¿Eres un hombre de fe?
No. Pero por si acaso, mi vieja me obliga a rezar. No vaya ser cosa que la santísima trinidad exista. ¡Díos se apiade de nuestros falsos comportamientos!
¿A quién admiras?
A mis padres.
¿A quien odias?
Soy incapaz de odiar a alguien.
¿Es este tiempo has encontrado alguna palabra que te guste más que otra?
Siempre me sucede. Ahora, por ejemplo, mi palabra preferida es capullo. Y la he instalado hasta aburrirme.
¿Algún ejemplo?
Claro, por aquí tengo mi cuaderno de notas. Dice así: “…He abierto tus carnes con ambas manos, sedicioso y más hombre que nunca, masco de tus vísceras, de tus fondos, me las doy de comer una y otra vez, ¡Una y otra vez! Erguido entonces, tomo la hombría en mis manos y la dejo firmemente preservada en tu mismísimo nudo, lentamente y más duro que nunca, el capullo desenfunda la verdad de lo que soy. Un hombre enterrado en ti. ¡Un Hombre hinchado a secas! Pues jalo de tus columnas centrales una y otra vez, como si fuera dueño del mundo me importa sólo tú y tu sumisión consumada a mis autoridades de cazador, ¿Me sientes? ¿Me sientes? Estoy en ti”
¿Y ese párrafo corresponde a algo en especial?
Un cuento. Es solo eso.
¿Cuál es tu mayor obsesión?
Desde hace tres años, fotografiar animitas en las calles. Los altares y la fe, privada o pública, son mis mayores obsesiones. Es la consecuencia de mis investigaciones en la academia.
¿A qué le temes hoy?
A la muerte.
¿A qué le huyes?
Al amor de verdad. Al amor con mayúscula.
¿Que parte de tu cuerpo te gusta más?
A mis 31 años me siento bastante bien con mi cuerpo. Creo que mi rostro, la mirada y mi sonrisa es lo mejor que tengo.
¿Y que parte detestas de tu cuerpo?
Ninguna. De todo estoy reconciliado. Incluso de las cicatrices.
¿Cómo conquistas?
Con mucha paciencia y secretos que jamás revelaré.
¿Qué te gusta de una mujer?
El rostro sin maquillajes, la ausencia de perfecciones, una armónica sonrisa, un buen culo.
¿Y de un hombre?
Un rostro armónico, una razón incuestionable por una buena locura, una sonrisa que expresa ternura, verdad y dos ojos conmovedores.
¿Tienes en mente a alguien de esas características?
Sin lugar a dudas.
¿Hace cuanto estuviste con ellos?
Ella hace una semana. Él hace dos horas.
¿Eres un seductor?
Es lo que se dice. Más bien me considero un cazador recolector.
¿Recolectas y cazas amores e historias?
No, nada de eso. Así cualquiera sufre mucho. Únicamente recolecto buenas dosis de pasión y algo de cordura de igual manera.
¿Has sufrido mucho por amor?
Lo suficiente para saber de que se trata.
¿Y has hecho sufrir mucho?
Soy un veneno.
¿Cuál es tu relación con la infidelidad?
La detesto. Jamás he sido infiel. Incluso en mis peores épocas villanas. Soy un hombre que busca lo extraordinario, no lo ordinario y la picantería. Para esa acción existen muchos más y muchas más que están dispuestos a llenarse de mierda.
De todos los personajes que has escrito, ¿Cuál ha sido el que más cariño le tienes?
Me gusta Alejandro de Agthung Bayby, también Gaspar de La Pelusa en el Ombligo. Sin embargo, el guión de mi película y todos sus personajes me fascinan, me llenan, me entumecen.
¿Cuándo comenzarás la filmación?
En abril o mayo.
¿De qué trata la película?
Muy simple, son tres historias paralelas y temporales que suceden una misma tarde en tres cafés distintos. Tres hombres narran sus historias una vez que sus grandes amores deciden llegar a ellos para entregarles una verdad luego de años de ausencia.
¿Esta será tu primera película realizada como director?
Efectivamente. Como escritor y director será mi primer largometraje.
¿Nos puedes decir el nombre de la película y las figuras que participarán de ella?
Bajo ningún punto de vista. Primero la certeza luego hablamos de poesía.
¿Te estás preparando para ello?
Todos los días de mi vida.
¿Cómo?
Viendo mucho cine, leyendo en cantidades industriales, reuniéndome con realizadores, en fin, sosteniendo un diálogo permanente con hombres y mujeres que están en mi misma condición.
¿En qué soporte la filmarás?
Sin duda en cine digital. Es lo más conveniente para mí.
¿Podemos hablar de tu novela?
Podemos, pero no es lo indicado.
¿A grandes rasgos, de que trata?
Imagina una ciudad, la que sea, una gran ciudad llena de edificios y construcciones modernas, un rió con caracho a muerto que la cruza, imagina también, un hombre rodeado de música, contratos bucólicos antiguos y arquitecturas por realizar. Él es José Manuel, hijo de Antonio. Un esquizofrénico colmado de néctares por descubrir. Su padre no existe y su abuelo es su constante negociación con la esperanza. Habrá amor, habrá dolor, habrá muerte y también considerable vida intensa. Hablaré de Blondie, convocaré a la Mistral, sentenciaré la furia y también la ternura en su máxima ramificación. Aquí llegarán los marginados de las nuevas épocas, los que hacen vida con la soberanía irrenunciable de sus diversas formas de amar, los que han tomado la opción de la locura por llegar entender un mundo en exceso racional.
¿Es aquí en donde estás desarrollando la excelencia literaria de la que hablabas?
Definitivamente a eso aspiro.
¿En qué proceso estás de la novela?
Terminando y corrigiendo. Corrigiendo y terminando.
¿Te tiene contento?
Feliz sería lo justo.
¿Qué será lo primero que harás cuando la termines?
Iré con Ángela, tomaremos un vino, hablaremos de todo, menos de la estupidez. Luego buscaré con quien unir mis labios y mis carnes. Tengo una buena opción. Es por algo mejor, pero hace tiempo no he sabido nada de nada. Y cuando todo termine, seguro que dormiré por mucho tiempo.
¿Mantienes algún ritual antes de instalarte a escribir?
No soy mucho de rituales. Si no fuera por el rock que escojo, el mate y su temperatura perfecta, las grandes extensiones de calles que camino antes de llegar a escribir, los cigarros y uno o dos poemas de cabecera, diría que no soy de rituales completos. Sólo de pequeños actos litúrgicos.
¿Te importa la crítica?
Si, la de mi madre, la mis amigos y la de mi hermano Felipe.
¿Cómo es tu relación con otros escritores?
Excelente. No tengo ninguna relación.
¿Qué crees que piensan de ti?
Sinceramente creo que ni siquiera saben que existo.
¿Te importa?
Nada.
¿Eres soberbio?
¿Soberbio? de ningún modo. Soy un hombre de naturaleza ermitaña. No me gustan las colectividades y sus prácticas. Lamento profundamente no tener el valor de participar en todos los eventos sociales a que me invitan. Pero lo encuentro en extremo aburrido y detestable. Encontrarme con pelotas y pelotitas que gustan hablar de si mismos, es el peor de los castigos. No soporto sus costumbres ni menos sus criterios sociales.
¿Eres un hombre huraño?
Tampoco me pintes de esa naturaleza. Me encanta el carrete, me cautiva salir a bailar, lo paso la raja con mis amigos, me gusta conocer gente y me declaro un recolector de experiencias bien vividas. He conocido todo tipo de personas pero la marginalidad es una constancia en mi existencia. Me gustan los lugares oscuros, los que dicen mucho y poco a la vez, me gusta la ambigüedad y juego radicalmente con ella. Lo que detesto son los convencionalismos, las pautas, los mundos privilegiados, los que lo tienen todo y siguen siendo unos verdaderos engendros vacíos.
¿Por cuál causa darías la vida?
Por cantar junto a Saiko. ¡Demás!
¿Qué desearías olvidar?
Mis dos noches en prisión.
¿Es una metáfora?
No, de verdad lo pasé muy mal.
¿Cuales fueron los cargos?
Protestaron tres fragmentos de mi novela. Dijeron que había un error en las formas.
¿A quién le dedicas tu serie de cuentos?
A la paz mundial y a mis amores. A todos mis amores.
¿Qué situaciones te alteran?
Todas aquellas en dónde se prohíba algo. Y no pagar mis cuentas a tiempo.
¿Eres tú un hombre feliz?
En momentos muy contados me he sentido muy feliz.
¿Cuáles y dónde fueron esos momentos?
En febrero arriba de un teleférico. En mayo cuando Denis Malebrán, vocalísta de Saiko me invitó a su concierto. En junio mientras cocinaba con Pablo, un amigo. Hace un mes cuando me llamaron de Madrid. El sábado recién pasado cuando bajé a la playa con mis dos sobrinos de la mano. Y hoy, hace unas horas, cuando probé de unos labios simplemente asombrosos.
¿Eres muy enamorado?
Con toda la pasión que puedas imaginar.
¿Con qué hombre o mujer jamás tendrías una relación amorosa?
En mi actual estado de hétero progresista, con nadie que provenga de las disciplinas artísticas, sea actor, actriz, pintor, músico, bailarina, etc. Me basta conmigo mismo. También con nadie que fuese de derecha, por muy democrática que esta sea. Menos con algún socialista o algún democratacristiano. Esa raza es traidora hasta con sus propias vidas. Y naturalmente con ningún descendiente de los Pinochet Hiriarte.
¿Y quiénes quedan como candidatos o candidatas, entonces?
Los libres pensadores, la raza más inteligente y hermosa que existe.
¿Eres un hombre de prejuicios?
De serios prejuicios. Pero nada que un buen copete o un buen beso pueda romper.
¿Qué hay que tener para ser amigo tuyo?
Nada. Tal vez infinita paciencia y algo de complicidad.
¿Eres tú un buen amigo?
Pésimo. Muy malo. Pero estoy sacando la maleza, trabajo en ello. Voy bien hasta aquí. Sólo me falta tiempo y paciencia.
¿Hay amigos que lamentas haber perdido?
Cada uno de ellos y ellas.
¿Qué te gusta regalarles a tus amigos?
Mucho cariño y también les leo. Les leo lo que escribo, lo que encuentro en algún libro, lo que me conmueve y lo que me da sentido.
¿Qué significa para ti la literatura?
El punto de quiebre, el riesgo más hermoso que se pueda imaginar, la fractura y la más brutal golpiza que entrega sólo la verdad. Es el pezón de mi vida.
Cristián Vera, crítico literario, dice que tu voz narradora es peligrosa. ¿Qué opinión te merece?
No conozco al señor Vera. Pero si dice que mi voz es peligrosa, me imagino que tendrá sus fundamentos. Ser el peligro es tomar la opción del riesgo, es trasladar a los sueños y convertirlos en literatura, sin sueños no hay razón de existir, sin sueños no existe literatura. Si de ese peligro habla, entonces siempre los sueños serán peligrosos para las instituciones y los grupos que conservan sus factorías.
¿Te sientes privilegiado por tu prosa?
No.
¿Qué detestas de los escritores y escritoras históricos?
Sus compromisos con el poder. La grandilocuencia cuándo un lector le pide firmar su libro. La necia estupidez por permitirse creerse intocables, sus verticales adoraciones a sí mismos. El apadrinaje y la falta de una visión horizontal en los concursos literarios chilenos cuando son llamados a ser jurados.
¿Y qué te conmueve de ellos o ellas?
Lo simple que son cuando un desconocido se les acerca, lo adorables que resultan ser cuando comparten sus recetas. Lo extraordinario y encantadores cuando en una Feria del Libro, buscan las conversaciones más simples para llegar a las más trascendentales y existencialistas.
¿A qué escritor o escritora invitarías a presentar tu libro?
A la Gabriela, a Lucila Godoy Alcallaga. Y ya me está empezando a preocupar porque aún no recibo su respuesta.
¿Y si no es ella?
¡Entonces que no sea nadie!
Si estuvieras con ella, ¿Qué le dirías?
Que pase lo que pase, en el lugar que se encuentre, que no se preocupe de nada, que yo la cuidaré, y a su dolor también, que nos iremos de fiestas y celebraremos nuestro trato; iremos a Blondie, Pagano y al Bale, tomaremos mucho ron y fumaremos de lo lindo, le diría que bailaremos nuestras venganzas hermosas junto a Depeche, Morrissey, Madonna y Saiko. Y cuando llegue la hora dormir, le exigiré que me permita hacerlo a su lado, que me acaricie el cráneo hasta que mis párpados cierren y con ello pueda tener el más hermoso de todos mis sueños. Eso le diría.
¿Recuerdas por qué lloraste la última vez?
Sí.
¿Cuándo fue?
Hace dos días. Con Felipe, mi hermano.
¿Y por qué fue?
Por su dolor a un amor. Y por el mío también.
¿Qué será lo primero que hagas cuando llegues a Valparaíso?
Bajarme del bus.
¿Y lo segundo?
Ir al supermercado. Mi vieja me encontró muy flaco. Iré por comida.
¿Cómo sería la felicidad completa para terminar el día?
Con el abrazo de Ángela. Mi amiga.

¿Qué nombre le pondrías a esta entrevista?
Conversaciones con un extraterrestre.

Santiago, 2006.